13 lágrimas de cocodrilo en Petén y un sueño
“La humanidad conserva el buen feeling y causas como la protección de nuestros recursos naturales está latente en los corazones de los buenos habitantes del planeta” Alejandro Marré
La curadora y el artista decidieron embarcarse en un nuevo proyecto. Literalmente. A bordo del Gaviota, el 13 de diciembre de 2009, el Proyecto Libélula montó una exposición itinerante alrededor del Lago Petén Itzá. Y es que no hay muchas galerías de arte en las aldeas alrededor del Lago. De hecho, no hay ninguna. El lago colinda con Flores, El Remate, San Benito, Santa Elena, San Andrés y San José, todos con grados de marginación muy altos, de acuerdo con este mapa de pobreza.
De acuerdo a Alejandro y Aída explican qué es el proyecto de las 13 lágrimas:
13 lágrimas de cocodrilo es un ejercicio vivencial, un happening basado en elementos básicos: La amistad, el arte y la buena energía. Punto de partida y combustible emocional para deambular por el universo maya y navegar los oleajes del Lago Petén Itzá, compartiendo imágenes inspiradas en los cuentos para niños, estados en los que el alma encuentra protección, magia y alegría. La muestra está inspirada en personajes poderosos que protegen al Lago y a sus habitantes, un sueño de conservar el regalo de la vida y la naturaleza.
Así como los ancestros veneraban los recursos naturales, 13 lágrimas de cocodrilo es un acto simbólico para reflexionar sobre la belleza natural que aún está en nuestras manos proteger y de la cual todos debemos ser partícipes.
Los peteneros, quizá por el aislamiento y lejanía con el resto del país, son de naturaleza solidaria, cálida y colaboradora. Viven en una región privilegiada y rica en biodiversidad y tesoros arqueológicos pero a la vez sumamente pobre, con mala infraestructura y por la posición geoestratégica, cerca de las fronteras mexicanas, beliceñas y del mar, un sitio que sufre de narcotráfico, biopiratería, tráfico de personas y tala ilegal de árboles. Así también, la extrema pobreza y la carencia de suelos con vocación agrícola, propician la roza, aumentando con los años el número de incendios forestales que amenazan tan privilegiado lugar.
Pero no todo es caos y problema. Alejandro cuenta cómo toda la comunidad recibió con alegría y apoyo a estos aventureros amantes del arte. Desde el vendedor de periódicos facilitando el autoparlante, hasta amigos prestando la lancha Gaviota, hasta empresarios locales y personas de cada comunidad colaborando en cada paso de la exposición.
¿Y cómo reaccionaron los jóvenes peteneros ante la muestra?
Los jóvenes peteneros son curiosos, activos y conservacionistas, luchando por preservar el equilibrio ecológico en sus comunidades, con los objetivos claros pero también con los sueños que solo da el ser un habitante del corazón del mundo maya. La muestra ayudó a acercar el arte de Alejandro a ellos quien a cambio se fue con la lancha y el alma llena de esperanza sabiendo que a pesar de todo y además de todo lo que enfrenta este complejo lugar, sigue brotando la calidad humana, la ilusión, la magia y la armonía de este espacio único.
Apuesto a que se le salieron unas lágrimas al estar en ese sitio con tanta intensidad. Bien dicen que el corazón se escucha más fuerte en los rincones más alejados del mundo.
Foto de cocodrilo por Edans. Fotos de la exposición Alfonso Parutz








Commentarios
¿Que piensa usted? Comente...