Atitlán

Diciembre 13, 2009 by Alan  
Filed under Opinión, Portada

Ati 041

El lago no se arruinó ayer, señoritos. Esta catástrofe viene de atrás: no sé si todo comenzó antes de que Jim Morrison viniese a fundar, secretamente, esta Meca de la Psicodelia Mundial. Dicen que aquel talento emergido de Florida vino a abrirnos las puertas de la percepción; dicen también que el problema es que las dejó todas cerradas bajo llave. Tuvo que ser Houxley (o yo no sé quién) el que nos convenció de que aquí teníamos el lago más bello del cosmos, la confirmación de un trabajo superior. Esto podía haberse leído como certeza desde un par de siglos atrás, habría resultado fácil descifrarlo en los ojos de los niños que viven cerca del lago… pero a ellos no les creemos, o no los queremos mirar. El lago de Atitlán sigue siendo el más bello del mundo, y lo digo con todo el chauvinismo que me puedo permitir. Y la cyanobacteria que lo inunda no es otra cosa que la confirmación de su belleza mutante. Así es, lo digo convencido. Este lago es capaz de soplarnos una mugre verde que por fin nos avergüenza un poco. Tuvieron que nacerle tigrillos acuáticos que se devoran la imbecilidad con la que nos gusta adornarnos. Algas uniendo nuestras mentes, como una red para pescar tigrillos de agua. Porque, hasta aquí, nuestra relación con la naturaleza ha sido simplemente utilitaria, vamos, nuestra relación con este país ha sido la de verlo como paisaje, basurero y hervidero de sirvientes. Pero un día la cyanobacteria crece como una web intravenosa y nos deja verdes, horrendos, como aquellas tortugas ninja que vivían en las cloacas. Una rata resultaría más sabia, todo un sensei, para nosotros, hijos de las algas… Ahora vemos al lago y nos señalamos con intermitencia, echándonos la culpa del desastre colectivo. Ya se nos olvidaron todas las chencas que lanzamos al agua; ya se nos olvidaron las partys en los más bellos chalets; ya se nos olvidó todo el desperdicio industrial que nos hace sentir que vivimos en un país con industrias. Del agroquímico admiramos su capacidad de acelerar el tiempo… En Google, señoritos, pueden mirarlo todavía, hay fotos de un lago muy bonito que se llama Atitlán… Ah, qué rico fue llenarlo de turismo, la industria sin chimeneas; qué lindo fue convertirlo en el rincón preferido de la cacería de gringas. Qué hermoso fue quebrarnos botellas en la cabeza durante una poco elegante borrachera de Panajachel… A este país hay que dejar de verlo como paisaje, o como un pántano de leprosos que hay que administrar con crueldad extrema. Cuando esta mirada cambie, la cyanobacteria resplandecerá en el cielo y se irá disolviendo como una tenue neblina: ese vaho tomará la forma del recuerdo del desastre que hemos sido… y lloverá maíz, además de muchos granos básicos, para felicidad de todos.

Global Voices: The World is Talking, Are You Listening?

Commentarios

One Comment on "Atitlán"

  1. Nestor Paolo on Mie, 25th Nov 2009 6:53 pm 

    Que pensamiento tal dràmatico y real a la vez mano, te felicito por el comentario expuesto en esta portada, me parece que es un mensaje que deberìa de llegar a toda la mara que hemos sido participes de tal hazaña y comprometernos a luchar por ver a nuestro paìs de un perfil distinto. Adelante

¿Que piensa usted? Comente...