Javier Laho y el buen vivir indígena
Diciembre 31, 2009 by Marcelo Colussi
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En Latinoamérica, y en especial algunos países como Perú, Bolivia, Ecuador, Guatemala, la cuestión de la convivencia de grupos étnicos distintos es el común denominador. Pueblos originarios, grupos descendientes directos de los conquistadores europeos y criollos (mezcla de los dos anteriores) conviven en un clima de equilibrio inestable. Ahora bien: esto no constituye el “problema indígena”, como una visión blanca y eurocéntrica podría proponer -visión, en definitiva, racista y reaccionaria-; por el contrario, el “tema indígena” es un eje fundamental de las relaciones interpersonales y políticas en esas sociedades.
Para hablar de estas cuestiones, Argenpress, por medio de su corresponsal Marcelo Colussi, habló con Javier Lajo. Él, definido por sí mismo como “activista e intelectual indígena”, es comunero de la Comunidad de Pocsi del Pueblo Puquina en las alturas de Arequipa, en Perú. Ha seguido estudios de Economía y Sociología en la Universidad de Chile, en Santiago. Terminó Economía en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), y ha obtenido el doctorado de Filosofía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), de Lima. Es activista del movimiento indígena peruano; co-organizó, en noviembre de 1997, el I Congreso de Pueblos Indígenas del Perú, Cusco, creando la Conferencia Permanente de los Pueblos Indígenas del Perú (COPPIP); ha sido también Responsable del Comité Organizador de su III Congreso, realizado en Marzo del 2005 en Huamanga-Ayacucho, evento que significó el nacimiento de la Confederación de las Nacionalidades Indígenas del Perú (CONAIP). Ha publicado los libros, «Qhapaq Kuna… más allá de la civilización», en Cusco-2002, «La Soberanía Vulnerada, la lucha por la independencia continúa», en Lima-2005, dos ediciones de “Qhapaq Ñan, La Ruta Inka de Sabiduría”, la primera en Lima con la Editorial Amaro Runa-CENES en el 2005, y la segunda en Quito el 2005 con la Editorial Abya Yala y la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas para Pueblos y Nacionalidades del Ecuador. Son muchos sus artículos y ensayos en diferentes diarios y revistas del Perú y del extranjero, así como su gran difusión en Internet, aportando de esta forma al desarrollo del pensamiento político y la cultura indígena del continente Americano. Ha sido fundador de varias revistas de información y teoría de la resistencia indígena americana, destacando la internacional: «Pueblo Indio», vocero del Consejo Indio de Sud América, en la década de los 80, y la más reciente «Pachakuti» en el 2005, ambas editadas en Lima, Perú.
13 lágrimas de cocodrilo en Petén y un sueño
“La humanidad conserva el buen feeling y causas como la protección de nuestros recursos naturales está latente en los corazones de los buenos habitantes del planeta” Alejandro Marré
La curadora y el artista decidieron embarcarse en un nuevo proyecto. Literalmente. A bordo del Gaviota, el 13 de diciembre de 2009, el Proyecto Libélula montó una exposición itinerante alrededor del Lago Petén Itzá. Y es que no hay muchas galerías de arte en las aldeas alrededor del Lago. De hecho, no hay ninguna. El lago colinda con Flores, El Remate, San Benito, Santa Elena, San Andrés y San José, todos con grados de marginación muy altos, de acuerdo con este mapa de pobreza.
De acuerdo a Alejandro y Aída explican qué es el proyecto de las 13 lágrimas:
13 lágrimas de cocodrilo es un ejercicio vivencial, un happening basado en elementos básicos: La amistad, el arte y la buena energía. Punto de partida y combustible emocional para deambular por el universo maya y navegar los oleajes del Lago Petén Itzá, compartiendo imágenes inspiradas en los cuentos para niños, estados en los que el alma encuentra protección, magia y alegría. La muestra está inspirada en personajes poderosos que protegen al Lago y a sus habitantes, un sueño de conservar el regalo de la vida y la naturaleza.
Así como los ancestros veneraban los recursos naturales, 13 lágrimas de cocodrilo es un acto simbólico para reflexionar sobre la belleza natural que aún está en nuestras manos proteger y de la cual todos debemos ser partícipes.
Los peteneros, quizá por el aislamiento y lejanía con el resto del país, son de naturaleza solidaria, cálida y colaboradora. Viven en una región privilegiada y rica en biodiversidad y tesoros arqueológicos pero a la vez sumamente pobre, con mala infraestructura y por la posición geoestratégica, cerca de las fronteras mexicanas, beliceñas y del mar, un sitio que sufre de narcotráfico, biopiratería, tráfico de personas y tala ilegal de árboles. Así también, la extrema pobreza y la carencia de suelos con vocación agrícola, propician la roza, aumentando con los años el número de incendios forestales que amenazan tan privilegiado lugar.
Pero no todo es caos y problema. Alejandro cuenta cómo toda la comunidad recibió con alegría y apoyo a estos aventureros amantes del arte. Desde el vendedor de periódicos facilitando el autoparlante, hasta amigos prestando la lancha Gaviota, hasta empresarios locales y personas de cada comunidad colaborando en cada paso de la exposición.
¿Y cómo reaccionaron los jóvenes peteneros ante la muestra?
Los jóvenes peteneros son curiosos, activos y conservacionistas, luchando por preservar el equilibrio ecológico en sus comunidades, con los objetivos claros pero también con los sueños que solo da el ser un habitante del corazón del mundo maya. La muestra ayudó a acercar el arte de Alejandro a ellos quien a cambio se fue con la lancha y el alma llena de esperanza sabiendo que a pesar de todo y además de todo lo que enfrenta este complejo lugar, sigue brotando la calidad humana, la ilusión, la magia y la armonía de este espacio único.
Apuesto a que se le salieron unas lágrimas al estar en ese sitio con tanta intensidad. Bien dicen que el corazón se escucha más fuerte en los rincones más alejados del mundo.
Foto de cocodrilo por Edans. Fotos de la exposición Alfonso Parutz
Nunca antes, nunca más en Gaza
Nunca antes las personas habían sufrido tan tremenda injusticia pero a la vez mostrado semejante resistencia y solidaridad mundia. Lo que ha pasado en Palestina no tiene comparación. La mezcla de brutalidad y racismo de quienes ocupan el territorio, la injusticia de darle a unos la tierra de otros, lo que ha durado esta injusticia, los cómplices de la misma y la apatía de todo el mundo. A pesar de eso los palestinos están dispuestos a resistir todo lo que sea necesario. Como nunca antes.
Por décadas completas los palestinos se han tomado, cuando mucho, por pobres desafortunados que necesitan de la caridad y ayudas humanitarias. Es por ello que la campana “Never before” (nunca antes) busca promover el respeto hacia el pueblo y la lucha palestina por sus derechos, el respeto por su determinación y resistencia. Busca cambiar la forma en que el mundo ve a Palestina. Es esa resistencia la pieza central de la campaña. Sin fachadas.
La Campaña Nunca Antes surge en El Líbano, por un grupo diverso y multidisciplinario. El término Nunca Antes surgió luego de largas discusiones (antes de la ofensiva contra civiles en Gaza en diciembre de 2008) . A lo largo del año ha producido material para desnudar las verdades a medias que ofrece el periodismo comercial y para fortalecer la autoestima del pueblo palestino y evitar más tragedias sin consecuencias.
El apoyo y simpatías por el pueblo palestino en contra de la injusticia que enfrentan se está haciendo más fuerte en todo el mundo, como nunca antes.
En Facebook (inglés): http://www.facebook.com/pag…
Twitter (inglés): http://twitter.com/NeverBef…
Fotos
Sebastian Baryli

Pequeños productores de Café en Guatemala
Diciembre 19, 2009 by renata
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Usar un esquema de negocios participativo y de beneficio compartido es difícil en Guatemala, donde el quintil más alto de la población recibe 22 veces más que el más bajo. Si la actividad a desarrollar son los agronegocios es aún más complejo el lograrlo.
El 26 de marzo de 1969, miles de pequeños caficultores de Huehuetenango, San Marcos, Quetzaltenango, Retalhuleu, Sololá, Chimaltenango, Escuintla, Jalapa y Zacapa, organizados en 19 cooperativas legalmente autorizadas y 4 en proceso de organización, liderados por Alfredo Bartolomé Hernández Contreras, constituyeron Fedecocagua, cuyo objetivo era el poder llevar hasta mercados internacionales su producto, sin intermediarios. Con la aprobación de la Ley del Café, pudieron lograr un espacio en Anacafé, con dos Directores, un titular y un suplente en la estructura de la Junta Directiva de dicha asociación.
Las primeras exportaciones se realizan hasta en el año 1971 a Austria y Alemania. Desde su inicio el vínculo con los países de habla alemana sería estrecho, como también cercano ha sido el desarrollo de la industria cafetalera misma a este pueblo, aunque estos desarrollos dieron un giro de 180° al comportamiento anterior, que se caracterizó por expropiaciones y trabajo forzado. Ésta vez no, esta vez sería distinto: colaboración, cooperación y participación de todos marcaron los inicios de FEDECOCAGUA.
Luego de muchos años y distintos desarrollos que han consolidado el sector cooperativista cafetalero, más de 148 grupos de pequeños productores de café forman un modelo de más de 30,000 pequeños productores de café organizados, quienes comercializan su producto a través de Fedecocagua en un mercado globalizado. Además, se benefician con los servicios de asistencia técnica en el cultivo e industrialización, adaptando buenas prácticas y la mejora continua a una política de conservación ambiental a fin de lograr la sostenibilidad de los recursos naturales a favor de las futuras generaciones.
Cafés especiales, gourmet, amigables a la naturaleza, cafés de sombra, cafés regionales y cafés orgánicos, todos ellos certificados por organizaciones como Rainforest Alliance, Nespresso AAA, C.A.F.E. Practices de Starbucks, UTZ Certified, Código Común de la Comunidad Cafetalera 4C, JAS, Unión Europea, Comercio Justo (Fairtrade), USDA Organic y ISO 9001 entre otras.
Las mujeres han sido un pilar fundamental para todos esos logros, ya que por más de 40 años han sido ellas protagonistas y activas dirigentes de cooperativas de café.
Fedecocagua está exportando 250 000 sacos de 69 kg de café oro por cosecha teniendo el 11% del mercado nacional. Ocupa el 4º lugar en el ranking de exportadores del país y el primer lugar de una empresa genuinamente guatemalteca.
Hoy el café de estos 30 mil pequeños productores se disfruta en mesas de Japón, Holanda, Estados Unidos, Suiza, Alemania, Gran Bretaña, Italia, Australia, España, Noruega, Suecia, Dinamarca y Austria y son un ejemplo de inclusión y negocios participativos que ayudan a toda la comunidad.
Para saber más visite: http://www.fedecocagua.com.gt/
Foto de granos por OLiBac.
Foto de Taza por Gunjan Karun.
Escultura Sonora Cinética
N Cycle esta inspirada en el concepto del “Salón de la Multifonía” del compositor guatemalteco Joaquín Orellana. Donde varios útiles sonoros suenan automáticamente tocando distintos fragmentos de una composición musical aleatoria.

El autor, David Marín Roma tiene como punto de partida al maestro Joaquín Orellana y sus “Útiles Sonoros”, aparatos diseñados para reproducir patrones musicales cuando los toca un intérprete. La propuesta de David , un físico – músico – creador multidisciplinario, es abandonar la idea de usar los útiles sonoros tal y como están diseñados para que los toquen humanos, y adaptarlos usando los mismos principios de funcionamiento para que puedan ser accionados por sistemas mecánicos que reunan ciertas especificidades:
- Que estén hechos de partes fáciles de conseguir y ensamblar con un mínimo de herramientas.
- Que puedan armarse de distintas maneras para experimentar con los sonidos y combinaciones de sonidos.
- Que estén hechas de forma modular para que puedan hacerse cosas más grandes juntando varias partes.
- Que los diseños no produzcan sonidos monótonos e insistentes sino de preferencia de forma impredecible y cambiante.
N Cycle forma una textura musical mediante la superposición de 14 ciclos de períodos de rotación distintos. El patrón aparentemente caótico se repite cada 22 horas, que es el mínimo común múltiplo de los 14 períodos de rotación. Esto significa que si tomamos las llantas y hacemos una marca en alguna parte del aro y luego hacemos funcionar la escultura pasarán 22 horas para que las marcas vuelvan a coincidir en la misma posición que al inicio.
Halfon: palabras dibujadas
Hace unos días Eduardo Halfon presentaba en Sophos su díptico de cuentos Clases de Dibujo – Clases de Hebreo, publicados por AMG Editor, una pequeña editorial de Logroño, España, donde el autor ha residido el último período de su carrera, en un pequeño pueblo de 179 habitantes y 25 kilómetros cuadrados, Matute.
Allí en La Rioja, entre caminatas en ese pequeño pueblo de donde proviene su suegro, nacen esos cuentos sobre una Guatemala muy específica, la Guatemala de Halfon de los años setenta que luego se convierten en dos libros.
Durante la presentación, luego de una introducción por Filóchofo, el autor, simpático y cercano con sus lectores y seguidores, explica por qué ha seleccionado el género del cuento, tan poco popular para los editores. Halfon confiesa que para contar ciertas historias no tiene el aire de maratonista que requiere una novela y que hay historias, anécdotas, que requieren de la intensidad del cuento para decirse, que la historia te dice cuánto espacio necesita para ser contada.
Para Halfon el cuento es un género que obliga al lector a participar, es un género extraño, que deja una sensación de “inacabado” y es el género que elige para verbalizar una etapa específica de su vida, de esos años significativos y pesados, a los que era necesario volver, tratar de entenderlos.
Sus cuentos nos transportan a un tiempo de otra Guatemala que no conocimos, la suya, su mundo de exclusivos círculos domésticos, y su mirada de niño, de esos días cuando aún los garrafones de agua eran de vidrio y tener un guardaespaldas en casa era la excepción.
Uno de ellos recoge la experiencia de un terremoto desde distintos lados de una misma ciudad, otro nos hace experimentar el conflicto armado del otro lado del perímetro de seguridad, para luego recordar de una manera singular el encierro en un gimnasio cuando la guerrilla ha tomado el establecimiento educativo al que se asistía, la desaparición forzada de un amigo de juegos que pasa y se olvida sin mucho cuestionar.
Las historias llevan cierto sello que imprime un pasado del que Halfon no se divorcia y que asume al recordar esos años. “Soy Judío históricamente es parte de mi identidad pero no es más que eso”, nos dice. Y es que ese estilo de Halfon también se desarrolla al ser parte de una comunidad cerrada, cachureca y tradicional pero distinta a la ya cerrada, cachureca y conservadora sociedad de un país del del que se siente ajeno.
Las historias de este nuevo díptico de Halfon son fotografías verbalizadas de una niñez compleja, de un niño judío Guatemalteco que después sería el ingeniero que decidiría convertirse en escritor, que viviría en muchas ciudades distintas y escribiría de su país hasta estar del otro lado del Atlántico.
“Los premios son importantes porque permiten un libro más” decía Halfon en la entrevista, es por eso que nos alegra desde {Primer Palabra} que haya ganado el premio de novela corta José María de Pereda, por su obra ‘Pirueta’, en Santander, España y esperamos atentos su próximo libro.
Foto portada por Puliarf.
Puro Mula gana en Festival de La Habana
Sí, puede que en otros rincones del planeta no, pero aquí, en Guatemala, Joel podría ser cualquiera de nosotros. Joel tiene 28 años. Vive todavía con sus papás (como muchos), le encantan las Gallos (como a todos) y está fantaseando con esa idea de ser músico, guitarrista (como tantos). Una vida muy completa y ocupada, por supuesto. Y es por eso no le viene muy en gracia tener que cuidar a su pequeño sobrino… de esos niños hiperactivos, hipertelehipnotizados, vestido de tortuga ninja, que para colmo se le sale de la casa sin permiso y allí empieza “Puro Mula”.
Producida por BPS y rodada enteramente en la Ciudad de Guatemala, la película Puro Mula ha ganado ahora el premio postproducción Latinoamericana en el Festival de Cine de La Habana.
El Best Picture System (BPS) es un colectivo de formación y creación artística cinematográfica que desde su creación en el año 2006 en San Antonio de los Baños, Cuba, ha agrupado a talentosos dedicados al cine de Venezuela, Guatemala, Puerto Rico, Costa Rica, Panamá, Chile, México y Cuba entre otros. Se puede decir que sus producciones son un auténtico esfuerzo colectivo, orgánico, que desde Guatemala están produciendo una nueva forma de cine Latinoamericano más allá de lo nacional.
Desde {Primer Palabra} los felicitamos y esperamos ansiosos el estreno el próximo marzo.
Fotografías:
Cine Latino por daquella manera.
Ninja por Manuel Cernuda
La Comandante Lola
Diciembre 14, 2009 by Marcelo Colussi
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Alba Estela Maldonado, más conocida como “comandante Lola”, es una mujer de una fuerza inquebrantable. Militante de base y comandante guerrillera por años, fue fundadora del Ejército Guerrillero de los Pobres –EGP–, una de las cuatro fuerzas que luego se unirían formando la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, de la que fue su Secretaria General, organización popular guerrilla que por años constituyó el principal elemento de contrapoder y opción revolucionaria en Guatemala, con una enorme capacidad de organización de base, casi en condiciones de repetir las experiencias triunfantes de Cuba y Nicaragua. Ante el cambio de escenario mundial con la caída del campo socialista soviético, ya desmovilizada la organización guerrillera, con la firma de la paz en el año 1996 ingresa a la lucha política en los términos del parlamentarismo tradicional, siendo diputada al Congreso por la URNG entre 2004 y 2008. Militante revolucionaria por toda la vida, crítica incansable, dialogó con Argenpress por medio de su corresponsal para Centroamérica y el Caribe, Marcelo Colussi, acerca de la viabilidad, o no, de los movimientos armados en la actualidad y, en términos generales, de las posibilidades de transformación que se avizoran para el campo popular en Latinoamérica para los próximos años.
Argenpress: Luego de la experiencia de estas últimas décadas en Latinoamérica, hay quien dice que los movimientos armados en la actualidad no tienen viabilidad, aunque de hecho al menos en dos países (Colombia y el sur de México) existen y están operativos. ¿Qué balance podemos hacer respecto de estos movimientos y de su lucha en estos años pasados, y qué perspectivas de futuro podría pensarse para propuestas armadas en la región?
Comandante Lola: Si decimos que hoy día los movimientos armados no tienen viabilidad, con eso estamos desconociendo que en estos momentos se están desarrollando guerras en distintas partes del mundo. En todo caso, movimientos armados hay; lo que habría que ver es si esa forma organizada de lucha, surgida del pueblo y con un proyecto de transformación de la sociedad, es hoy día la estrategia más válida, tal como se la conoció aquí décadas atrás. En América Latina esa lucha armada tomó la forma de guerra de guerrillas, con distintos niveles de desarrollo en cada país. Esa forma de lucha –lucha armada, o lucha insurreccional, o guerrillera, o guerra popular– obedece a ciertas condiciones, entre las cuales la fundamental es el nivel de conciencia y de organización de sectores importantes de la población, que ven en esa modalidad de lucha una posibilidad concreta de cambiar las cosas. Eso es lo que determina o no, lo que hace posible o no, el desarrollo de una guerra popular. En América Latina, fuera de los países donde hay procesos en que las democracias actuales permiten ciertos avances a sus pueblos, como por ejemplo Venezuela o Bolivia, en la mayoría de países hay elementos que estarían, por un lado, obstaculizando el desarrollo de una lucha armada popular, pero por otro lado, gestando también condiciones que pueden crear nuevos niveles de conciencia. Esas condiciones serán las que, en un futuro, podrán decidir si la gente se plantee nuevamente la posibilidad de un intento de lucha armada revolucionaria.
Atitlán
El lago no se arruinó ayer, señoritos. Esta catástrofe viene de atrás: no sé si todo comenzó antes de que Jim Morrison viniese a fundar, secretamente, esta Meca de la Psicodelia Mundial. Dicen que aquel talento emergido de Florida vino a abrirnos las puertas de la percepción; dicen también que el problema es que las dejó todas cerradas bajo llave. Tuvo que ser Houxley (o yo no sé quién) el que nos convenció de que aquí teníamos el lago más bello del cosmos, la confirmación de un trabajo superior. Esto podía haberse leído como certeza desde un par de siglos atrás, habría resultado fácil descifrarlo en los ojos de los niños que viven cerca del lago… pero a ellos no les creemos, o no los queremos mirar. El lago de Atitlán sigue siendo el más bello del mundo, y lo digo con todo el chauvinismo que me puedo permitir. Y la cyanobacteria que lo inunda no es otra cosa que la confirmación de su belleza mutante. Así es, lo digo convencido. Este lago es capaz de soplarnos una mugre verde que por fin nos avergüenza un poco. Tuvieron que nacerle tigrillos acuáticos que se devoran la imbecilidad con la que nos gusta adornarnos. Algas uniendo nuestras mentes, como una red para pescar tigrillos de agua. Porque, hasta aquí, nuestra relación con la naturaleza ha sido simplemente utilitaria, vamos, nuestra relación con este país ha sido la de verlo como paisaje, basurero y hervidero de sirvientes. Pero un día la cyanobacteria crece como una web intravenosa y nos deja verdes, horrendos, como aquellas tortugas ninja que vivían en las cloacas. Una rata resultaría más sabia, todo un sensei, para nosotros, hijos de las algas… Ahora vemos al lago y nos señalamos con intermitencia, echándonos la culpa del desastre colectivo. Ya se nos olvidaron todas las chencas que lanzamos al agua; ya se nos olvidaron las partys en los más bellos chalets; ya se nos olvidó todo el desperdicio industrial que nos hace sentir que vivimos en un país con industrias. Del agroquímico admiramos su capacidad de acelerar el tiempo… En Google, señoritos, pueden mirarlo todavía, hay fotos de un lago muy bonito que se llama Atitlán… Ah, qué rico fue llenarlo de turismo, la industria sin chimeneas; qué lindo fue convertirlo en el rincón preferido de la cacería de gringas. Qué hermoso fue quebrarnos botellas en la cabeza durante una poco elegante borrachera de Panajachel… A este país hay que dejar de verlo como paisaje, o como un pántano de leprosos que hay que administrar con crueldad extrema. Cuando esta mirada cambie, la cyanobacteria resplandecerá en el cielo y se irá disolviendo como una tenue neblina: ese vaho tomará la forma del recuerdo del desastre que hemos sido… y lloverá maíz, además de muchos granos básicos, para felicidad de todos.
Hambre de Democracia
Diciembre 11, 2009 by daniel_p
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“They forget that people eat,
and that people die when they are fed.” [1]
- Ivan Illich
En días recientes presenciamos las movilizaciones multitudinarias de varias organizaciones campesinas en la ciudad capital y en algunas de las carreteras principales del país. Las mujeres y los hombres que conforman esas organizaciones buscan visibilizar ante la sociedad guatemalteca la situación urgente que enfrentan el campesinado y los pueblos indígenas del país.
Guatemala tiene la segunda tasa de desnutrición más alta del continente (aproximadamente el 50% de los niños guatemaltecos la padecen), así como una de las más altas tasas de mortalidad infantil y de mortalidad materna. Asimismo, el número de muertes causadas por enfermedades prevenibles es alarmante. Lo que tienen en común estas cifras es su relación directa con el hambre. Pero, en Guatemala, ¿escasean los alimentos? Por supuesto que no. ¿Por qué, entonces, se están muriendo tantas guatemaltecas y guatemaltecos, directa o indirectamente, de hambre?
La cocina. La Igualdad, San Marcos
A continuación presento una paráfrasis del inciso del libro World Hunger: 12 Myths[2], titulado ¿Qué es el Hambre?. Tomando ejemplos actuales de la realidad guatemalteca, pretendo utilizar la línea analítica de los autores del libro para entender el hambre en sus dimensiones humanas y políticas. Empecemos, entonces, con esa pregunta que a primera vista quizá parezca boba: ¿Qué es el hambre? ¿Será ese dolor vacío que sentimos en la barriga cada vez que nos saltamos una comida? ¿O será lo que representan esas imágenes desgarradoras que a veces aparecen en la televisión, de situaciones de hambruna extrema, generalmente en el continente africano? En realidad—nos recuerdan los autores—, la condición de hambre es más insidiosa, aun cuando menos evidente a primera vista que la hambruna extrema. Los autores entonces nos invitan a pensar el hambre no sólo en términos fisiológicos, sino en un sentido existencial más amplio, manifestado en ciertos sentimientos humanos que ellos llaman universales. Al percibir el hambre desde esa perspectiva humana englobante, podemos entender mejor la realidad social que la engendra y la perpetúa, y así empezar a concebir y a consensuar las decisiones políticas que le pueden poner fin.
Veamos, pues, lo que significa el hambre para miles de personas en Guatemala.
Para las familias de la finca Nuevo Paraíso, en San Marcos, la salud de los niños es muy precaria. Catalino Monzón, campesino mam, me contó cómo una madre se le acercó recientemente y le dijo: “Mi esposo no quiere comprar el colchón para que los patojos ya no duerman en el petate sobre el piso de tierra, tan frío y húmedo. Tampoco quiere comprar arroz este mes. Dice que tiene miedo de no pagar la deuda, porque nos van a desalojar si no pagamos.” La señora, me explicaba don Catalino, se refería a la deuda que asumió cada familia de la comunidad con el Fondo de Tierras al adquirir la finca en el 2004. Mes tras mes, esta y otras familias se ven obligadas a elegir entre la salud de sus niños y la seguridad sobre la tenencia de sus tierras. Tener hambre, para ellas, es sentir angustia. La angustia de enfrentar elecciones imposibles.
Miles de madres guatemaltecas, como Julia Choc, de Alta Verapaz, han visto morir a varios de sus niños en los primeros años de vida. Para mujeres como doña Julia, el hambre significa ver morir a sus seres más queridos. El hambre significa profunda tristeza.
En Guatemala, decenas de miles de familias han tenido que enfrentar a una sociedad, a una Iglesia, a un Estado y a una comunidad internacional que frecuentemente las ha hecho sentirse culpables de su propia pobreza. Hace algunos días, al entrar a almorzar en la casa de una familia kaqchikel, en San Andrés Semetabaj, Sololá, una de las primeras cosas que escuché fue una disculpa por las condiciones humildes del hogar. Esta familia sentía vergüenza de que entráramos en su casa y comiéramos en su mesa. Tener hambre, para las grandes mayorías de Guatemala, significa vivir en un estado de humillación.
La angustia, la tristeza y la humillación forman parte de lo que significa el hambre para millones de personas en Guatemala y el mundo. Pero el hambre, nos recuerdan los autores de World Hunger: 12 Myths, contiene una cuarta dimensión, que en Guatemala conocemos particularmente bien.
Moore, Collins y Rosset nos relatan haber conocido a dos campesinos del altiplano guatemalteco hace algunos años. Los campesinos habían estado instruyendo a sus vecinos sobre técnicas para reducir la erosión en sus tierras, ubicadas en las laderas de los cerros en que se veían obligados a cultivar, debido a la imposibilidad de acceder a las tierras fértiles de los valles y la costa, adueñadas por grandes finqueros. Poco después, uno de los campesinos se tuvo que refugiar después de que asesinaran a su compañero. Para algunos finqueros guatemaltecos, enseñarle a campesinos nuevas técnicas productivas representa un crimen, pues los hace menos dependientes de sus trabajos como jornaleros mal pagados en las grandes plantaciones del país. Sobran los casos de líderes campesinos asesinados con impunidad o encarcelados sin fundamento legal, simplemente por su labor en favor de la autodependencia de sus familias y comunidades.
En Guatemala, entonces, una cuarta dimensión del hambre es el miedo.
Al entender el hambre en términos de los sentimientos humanos más dolorosos, podemos empezar a percibir sus causas, y de esa manera, esperamos, también sus posibles soluciones. Esa es la invitación que nos hacen, no solamente los autores de World Hunger: 12 Myths, sino también las miles de mujeres y hombres guatemaltecos que en días recientes marcharon por esta ciudad y el país, exigiendo que se les ponga atención: que se les escuche realmente.
Angustia, tristeza, humillación y miedo: sentimientos que todas y todos llegamos a sentir en algún momento, y que generalmente surgen de situaciones en que hemos perdido el control de nuestras vidas, aun si momentáneamente. Por eso, el hambre es quizás el máximo símbolo de un estado de impotencia, ante condiciones estructuralmente desfavorables que tienden a perpetuarse. Cuando las campesinas y los campesinos indígenas marchan kilómetros bajo el sol durante días consecutivos por las carreteras del país y las avenidas de la ciudad capital, y escuchan las recriminaciones, los insultos racistas y las provocaciones emitidas desde carros y edificios, por personas que les espetan calificativos como “haraganes” y “delincuentes”, y que los acusan de no trabajar y de violentar el Estado de Derecho, no es de extrañarse que estas miles de personas sufridas—pero perpetuamente dignas—, sientan en su profunda hambre un último sentimiento tan humano como los cuatro antedichos: la indignación.
Es meritorio que en las movilizaciones y demás acciones de presión que han ejercido las organizaciones campesinas e indígenas en la última década y media—en que principalmente han exigido y siguen exigiendo como mínimo el cumplimiento de los Acuerdos de Paz—prevalezcan únicamente las tácticas noviolentas de resistencia civil. Se trata, pues, de un movimiento estrictamente pacífico, pero de ninguna manera pasivo. ¿Qué más se supone que deben hacer los miles de ancianos, niños, mujeres y hombres hambrientos del campo para que sus justas demandas sean finalmente atendidas por el resto de la sociedad? Porque lo que quieren las campesinas y los campesinos indígenas y ladinos de Guatemala, en sus propias palabras, no es una limosna, en la forma de dineros, sacos de alimentos o fertilizantes. Lo que quieren es que se les permita superar las condiciones que les impiden cuidar de sí mismos y de sus seres más queridos, para así poder florecer como personas, como familias y como comunidades. Quieren dejar de sentir que no tienen control sobre sus propias vidas. Quieren que se les reconozca como los actores que son de sus propios destinos. Quieren poder tomar las decisiones más fundamentales sobre sus propias vidas, como ciudadanas y ciudadanos plenos en un Estado de Derecho cabal.
Lo que quieren es, esencialmente, mayor democracia.
La mesa. La Igualdad, San Marcos
Este artículo no es más que una invitación a profundizar este ejercicio de reflexión y a que realmente nos familiaricemos con las propuestas que las organizaciones campesinas de Guatemala están poniendo sobre la mesa de nuestra sociedad. Es hora de que iniciemos un amplio y auténtico diálogo nacional—intercultural e intergeneracional—que aborde la profunda inequidad que perdura y que se agudiza con el pasar de los años, y que representa la principal causa de nuestra falta de justicia y paz duraderas.
Libres de filiaciones partidistas, de prejuicios ideológicos y de temores atávicos, debemos comprometernos con la transformación del agro guatemalteco. Esto requiere nueva legislación que proteja la agricultura familiar y comunitaria de los pueblos indígenas, que finalmente facilite el acceso a la tierra, a créditos para capital de trabajo, herramientas productivas de escala y uso apropiados, asistencia técnica y acceso a mercados. Estas medidas representarían las mínimas condiciones para lograr la igualdad de oportunidades económicas a la que todo guatemalteco y guatemalteca tiene derecho.
En términos económicos ha sido demostrado, a contrapelo de la sabiduría convencional, que las fincas familiares y comunitarias suelen ser más productivas por área cuadrada de producción que las grandes fincas agroexportadoras, además de ser más sustentables ecológicamente. Esto significa que una agricultura comunitaria que floreciera no se limitaría a la subsistencia, sino que generaría excedentes de producción para su intercambio y comercialización en mercados regionales, nacionales e, inclusive, internacionales. Permitir la coexistencia estratégica y harmónica del modelo de agroexportación de cultivos viables, con el modelo de la finca familiar y comunitaria, detonaría la dinamización de la economía agraria y generaría amplios beneficios para el país. Además, sería el primer paso para comenzar a construir en Guatemala la soberanía alimentaria que nos beneficiaría a todas y todos en el largo plazo.
En la medida que continuemos negándole a otras guatemaltecas y guatemaltecos la mera posibilidad de vivir libres de angustia, tristeza, humillación y miedo, no podemos considerarnos ciudadanas y ciudadanos plenos, ni tampoco seres humanos dignos.
Al entender el hambre en su dimensión humana, reconociendo así que sus causas no son inevitables, sino que corresponden a una realidad social particular, podemos empezar a entender que su solución radica en una voluntad política concreta que todas y todos podemos decidir asumir en este momento.
Si realmente deseamos vivir en una democracia moderna, reconoceremos más temprano que tarde que el hambre en Guatemala nos implica a todas y todos, hoy.
fuente: cAgita! de herramientas
[1] 1973. Illich, Ivan. Tools for Conviviality. New York: Harper & Row, Publishers.
[2] 1998. Moore Lappé, Frances, Joseph Collins, Peter Rosset, Luis Esparza. The Institute for Food and Development Policy (FoodFirst). World Hunger: 12 Myths. Nueva York: Grove Press.
Foto portada por Fernando Rosales.











