Kyle de Beausset: activista Pro Migrante

2719335750_85f2e5a0a6_bEstados Unidos de América, un sueño frágil para unos pocos, pesadilla para miles.

El cambio y Obama como ungido, en medio de la peor crisis económica de su historia no pintan un buen panorama, claro que pudo ser peor. Las políticas estatales aún son difusas, ciertamente no hay mucho que esperar de un país que repliega su hegemonía y se vuelve defensivo y nativista hacia adentro. Los migrantes indocumentados solo se han encontrado hasta hoy con charlas evasivas a nivel federal.

No hay hasta hoy respuesta clara ni destino definido para cientos de migrantes con estatus migratorio irregular.  La crisis y sus efectos solo derivan en que cada día salgan más y más personas hacia el Norte. Pero muchos Estados han visto precisamente en esta situación la oportunidad de limpiar de indocumentados sus Estados, argumentando que los puestos de trabajo deben pertenecer a los ciudadanos americanos, se les auditará en muchos Estados a todos los obreros su documentación personal, para darle prioridad a los americanos y deportar a los otros.


El centro de esta entrevista no es Kyle de Beausset, aunque es un personaje importante, voz de los sin voz, todos esos guatemaltecos que se van, a los que regresan en cientos de miles  ante la pasividad de nuestras autoridades, que poco hacen por ellos.

Hoy Kyle está en los pasillos de Harvard University pero también en las calles de Massachussets, junto a otros universitarios, luchando por la aprobación de la DREAM ACT, legislación que permitiría al menos a los hijos de migrantes entrar a la Universidad, tener una educación superior, un futuro, un cambio.


Ésta es la situación de los chicos ahora:

Entrevista:

Primer Palabra: El American Dream, casi veintinueve mil deportados de Guatemala durante el 2008, y me decía un deportado que mañana se vuelve al Norte. Un muro además, pero siguen el camino… ¿Qué es para tí el sueño americano?


Kyle: Al sueño que tu dices yo le llamo “espejismo americano”. Es esa una ilusión óptica y distorsionada vista desde lejos que puede llevar a ponerte en el borde del riesgo. Considero que es una ilusión, una ficción bien elaborada, respaldada por aquellos que sí lograron ese tan sonado sueño americano. Sin embargo se deja de lado, no se dice nada de los que mueren tratando de lograr ese sueño, o viven en la marginalidad y jamás lo alcanzan, realidad de la mayoría que lo intenta. Por citar como ejemplo de aquellos que buscan el Norte como destino, la revista National Geographic publicó un documental en el año 2005 proporcionando interesantes datos, que hoy día deben ser más dramáticos.  Son 2000 los latinoamericanos que salen cada día rumbo a un futuro en Estados Unidos, los 1,800 que no lo logran o están ya muertos o sus voces no son lo suficientemente fuertes para hacer una diferencia. Los 200 que sí lo logran viven en condiciones precarias, en las sombras, son invisibles. Sus hijos pasan a incrementar el número de desposeídos latinos en las estadísticas. Pero lo que se ve desde lejos son únicamente las historias de los pocos hijos de migrantes que han sido exitosos, y solo se habla de los dólares que permiten todavía un respiro a la economía local.

La mayoría de ellos vive con miedo, extraña a sus seres queridos y al país que dejaron atrás. Quizás sus hijos vivan ese sueño,  creo que probablemente no, porque los latinoamericanos en Estados Unidos viven en continua crisis existencial.  Aún con un pasaporte estadounidense los consideran extranjeros en su propio país, los consideran “extraños”, “otros”.


pp: Y entonces quedan cabos sueltos en las cifras,  son muchos los que cada día deciden dejar todo y marchar al Norte…

K: Porque eso que te describí no es lo que los migrantes ven, no es de lo que se enteran. Lo que se ve desde lejos son únicamente las historias de los pocos hijos de migrantes que han sido situaciones exitosas, prósperas,  sólo se habla de los dólares que permiten todavía un respiro a la economía local. Lo irónico de todo esto es que los únicos beneficiados por esta migración masiva son los que se quedan y reciben los dólares. Solo esas esposas, hijos y familiares que quedaron atrás son los que se benefician de ese sueño mientras sus familiares les sigan enviando dinero. Sólo por ese dinero pasan a ser los “héroes latinoamericanos”. Sólo de esos héroes y de sus historias  exitosas se escucha en los medios de comunicación.


pp: ¿Crees que es fundada la afirmación que sin los migrantes trabajando al Norte, la economía nacional se iría en picada?


K: Sí, los migrantes inyectan más capital en la economía de la región que cualquier otro sector económico. La cifra de remesas sobrepasa por mucho la cantidad total de ayuda y cooperación que se recibe en estos países. Los migrantes alimentan con dólares la raquítica economía del país, pero es urgente que el país aprenda a alimentar, a hacer crecer su propia economía antes que sea demasiado tarde, ya que la vida se está encareciendo y cada vez hay más barreras que impiden el desarrollo autónomo de la región.


pp: Sin embargo, paradójicamente contrasta esa dependencia económica con la indiferencia y la falta de sensibilidad al tema de los migrantes, concretamente de los deportados. ¿Que piensas de esa carencia de política interna al respecto?


K:, La situación de los deportados, es un tema importantísimo tanto para Guatemala como para Estados Unidos. Cientos de miles de guatemaltecos están siendo deportados anualmente a un país que no puede absorberlos; no puede ofrecerles empleo, si no intentan de inmediato regresarse, entonces se quedan en Guatemala totalmente marginados, con muy pocas opciones siendo, el crimen una de ellas para tener una entrada económica. Eso resulta en el fenómeno masivo de mareros que está surgiendo en el hemisferio, y haciendo aún más difíciles e intolerables las condiciones en cada país, lo que ocasiona que más gente quiera escapar de la situación y considere el emigrar como su primera opción de supervivencia.

Es necesario encontrar la forma de reincorporar a los deportados en la sociedad del país, reducir el impacto de la deportación es esencial para resolver todos los problemas que surgen de la migración masiva al Norte.


pp: El “nosotros, el pueblo de los Estados Unidos de América” parece ahora estar fragmentado, divido en un “nosotros” y los demás… ¿Puedes explicarnos un poco de ese nativismo, esas corrientes de “supremacía racial” que resurgen en el movimiento anti-migrante?

K: Primero quisiera explicar que el nativismo y el racismo son dos cuestiones separadas. En Estados Unidos la gente se ha vuelto obsesionada con el tema racial, y no quiero que me malinterpretes, porque sí que mucha de la oposición en contra de los migrantes es racista. El otro día el presentador de Fox News, John Gibson felicitó a las personas blancas por tener más bebés que las personas negras. Otro presentador de Fox News, Bill O’Reilly habla acerca de la forma en que los migrantes constituyen una amenaza a la estructura de poder blanca y cristiana. Muchos de los argumentos de líderes de las organizaciones anti-migrantes tienen fuertes raíces en ideales racistas, y la supremacía blanca ha jugado un importante rol en esas organizaciones. Sin embargo, yo creo que la pregunta central de la discriminación en contra de los migrantes es el “nativismo”, el creer que porque las personas nacieron fuera de las fronteras son menos que ellos, y que por tanto deben estar fuera de los beneficios que están dentro de su territorio, no pueden por tanto gozar de la vida, libertad y búsqueda de la felicidad que ellos sí pueden disfrutar.

Claro que la raza es importante en la emancipación de los migrantes, es el nativismo al que se recurre como la justificación principal para la erosión de la dignidad de los migrantes de la que estamos presenciando hoy alrededor del mundo, tanto en el mundo desarrollado como Estados Unidos de América, Francia, Inglaterra, Japón, Corea del Sur o Australia, pero también se da en países como Costa Rica donde se discrimina a los nicaragüenses, o en Tailandia donde se rechaza a los burmeses. En cualquier sitio los migrantes son “los otros”, tratados como menos, privados de su libertad de acción y atados a la tierra en la que nacieron y a la serie de presiones que los quieren expulsar. Es por ello que hablo de la necesidad de emancipación de los migrantes, creo que esas cadenas, esas ataduras de una persona a un país determinado deben removerse.

Lo más significativo es que ese nativismo que justifica la discriminación en contra de los migrantes también es la raíz de la desigualdad global del mundo de hoy. La razón por la que niños de Guatemala mueren de desnutrición mientras en Boston se gastan millones de dólares en eliminar una plaga de ratones, como un ejemplo de la manera en la que conciente o inconscientemente los excesos de los ciudadanos americanos reflejan el valor que le dan a la vida de las personas dependiendo si están dentro o fuera de sus fronteras. Es por eso que la lucha en favor de los migrantes y la liberación de los mismos es necesaria para lograr la justicia global. La lucha en contra del racismo, el sexismo y el clasismo son importantes pero ahora tenemos herramientas para combatir esos males. Tenemos que desarrollar entonces las formas que nos permitan combatir ese nativismo, y así como se dio con los movimientos sociales en contra del clasismo, sexismo y racismo, los beneficios se extenderán velozmente. Yo creo que si desarrollamos una base, una plataforma filosófica para refutar y rebatir el nativismo, finalmente podremos decir que un niño nacido en el área rural de Guatemala tiene el mismo valor y los mismos derechos que un niño nacido en el área urbana rica de Boston, por citar un ejemplo.

pp: Las técnicas del terror no son extrañas para muchos trabajadores migrantes centroamericanos: muchos de ellos huyeron como consecuencia directa o indirecta de las guerras en sus países, especialmente los guatemaltecos y salvadoreños. Ahora, la persecución la tienen en casa ¿puedes contarnos más de ese terror en las capturas masivas de migrantes?


K: Después del fallido intento de una reforma federal de migración, el gobierno ha desplegado una política fuerte en contra de los indocumentados. Los activistas anti-migrantes saben que no se puede deportar a doce millones de personas, así que han cambiado de estrategia. Su estrategia es hacerles la vida tan insoportable y miserable a los migrantes que éstos decidan regresar a sus países, se vean tan arrinconados que opten por dejar el país. En Massachusetts fuimos testigos de las primeras operaciones empleando esta estrategia. Miles de policías en vehículos rodearon el pueblo de New Bedford, donde en la redada violenta detuvieron a 300 migrantes. De ellos,, muchos tuvieron que dejar a sus niños en el sitio, solos. Una pequeña bebé fue arrebatada de los brazos de la madre que la estaba amamantando y por lo pequeñita contrajo pulmonía, mientras que se trataba que dejaran en libertad a su mamá. La paradoja es que estos migrantes estaban haciendo mochilas para el Ejército de Estados Unidos, y la compañía que los estaba contratando les pagaba precisamente con dinero del gobierno federal. Con idéntica defensa, el resultado fue distinto para los implicados: los migrantes fueron deportados mientras que el propietario que los contrató no tuvo ninguna sanción penal y salió en libertad esa misma noche.

Esas redadas están ocurriendo en todo el país, pero es solo una parte del terror con el que tienen que enfrentarse los migrantes. En cualquier momento pueden ser deportados, e incluso son tan vulnerables y sin poder acudir a la policía si se comete un abuso o atropello a sus derechos. Muchas veces es la misma policía a la que tienen que sobornar, cuando se hacen pasar por agentes de inmigración. Casi todos los migrantes viven en encierro y hacinamiento, saliendo solo para ir a trabajar. Doce millones de personas viven con miedo en Estados Unidos de América, bajo la amenaza de un gobierno del primer mundo que jamás había imaginado que ocurriría en pleno siglo XXI.


pp:  Muchas veces no entendemos algo hasta que lo vivimos de cerca, por ejemplo, cuando has visto de cerca el resultado de una redada, vivido como migrante, así que tu fuiste por la experiencia al  hacer voluntariamente la Ruta del Migrante, hace algunos años. ¿Que aprendiste en ella?

K: Si algo aprendí al recorrer la ruta del migrante fue precisamente que hay experiencias que tienen que vivirse, para poder hablar de las mismas. No las aprendes de los libros. Yo que pasé parte de mi vida entre dos mundos: las aldeas y el área urbana de Guatemala, y creyendo que entendía qué era ser un migrante, porque conocía a mucha gente que pagaba a los coyotes, no fue sino hasta que hice la ruta que comprendí la intensidad de la realidad. Y la realidad es que muchos migrantes no tienen ni siquiera el dinero para pagar a un coyote, la mayoría solo deja todo por un lado y decide partir al norte por su propia cuenta. No es su problema si los van a asaltar o no, eso ya es seguro, ya solo piensan en  el número de veces que eso les ocurrirá, la cantidad de abusos que van a sufrir.


pp: Dijiste alguna vez que siempre te has sentido un poco “extranjero en tu tierra”, luego también has desarrollado una sensibilidad que no muchos muestran a los temas de la migración en Guatemala, ¿Por qué?

K: Mis papás son estadounidenses, y yo, aunque haya nacido acá hablo y me miro como un “gringo”. En los dieciocho años que viví en Guatemala me sentí como un extranjero, ciertamente, tampoco siento que los Estados Unidos sea mi hogar. Pero la perspectiva de ser un extraño, un extranjero en todo lugar me ha permitido sentirme cómodo en comunidades a las cuales no pertenezco, y creo que me ha permitido también realmente ver y hacer parte real de mi vida el creer que cada persona es igual a las demás, no importa donde haya nacido. No importa cómo se mire.

pp: Pero a pesar de ello el tema ha provocado reacciones positivas en estadounidenses nativos, precisamente en Boston, donde vives ¿Puedes contarnos un poco del Movimiento de Estudiantes Pro Migrantes en Boston  y del Dream Act?


K: Te explico: a muchos niños los llevaron a Estados Unidos antes de que ellos tuvieran la capacidad de comprender y decidir dónde vivir,  eran tan pequeños que Estados Unidos es la única realidad que conocen. Han crecido allí, es su país… Suficiente razón moral para poder obtener el estatus legal, ya que su único “pecado” fue seguir a sus padres al emigrar. Sin tener opciones. Ellos pueden ir a las escuelas públicas siendo ilegales, pero cuando se gradúan no reciben ayuda para poder ir a la Universidad, tampoco pueden trabajar legalmente. Como resultado, jóvenes con talento no pueden contribuir a la sociedad ni desarrollarse simplemente porque nacieron del lado de la frontera equivocado. Por las conexiones que tienen los miembros de las prestigiosas universidades de Boston y estando en Massachusetts importantes centros educativos, la ayuda que proporciona el Movimiento de estudiantes Pro Migrantes (SIM)  ha demostrado ser  efectiva. Mi sueño es que podamos lograr que el Estado les proporcione y garantice el acceso a la educación superior a estos chicos en Boston, y si es posible lograr que se apruebe el Dream Act a nivel nacional.

pp: Precisamente para ello te has auxiliado de los medios digitales, de una completa plataforma web y de sitios como Facebook o los blogs para tu causa en favor de los migrantes, que además tiene un nombre curioso: el ciudadano naranja…¿Cómo nace Citizen Orange?

K: Tenía un blog, Immigration Orange, donde puse la crónica de mi viaje como “mojado” desde Guatemala a Estados Unidos. Luego Citizen Orange, diseñado por Nezua Limon Xolagrafik-Jonez, fue creado. Hoy es una herramienta innovadora que permite comunicar y organizar a las personas y colectivos sobre el tema de migración. Se han unido ahora al proyecto colaboradores que apoyan y conocen el tema pro-migrante. Espero hacer muchos cambios y decir muchas cosas a través de él. Ahora ya tiene colaboradores permanentes y es solo el inicio de este desafío para una nueva situación del migrante. Aún quedan muchos pasos por dar.


pp: ¿Y tus sueños Kyle?

K: Mi sueño es dejar este mundo mejor de como lo encontré. Mi sueño es reducir en alguna forma el sufrimiento de más de la mitad de la gente que habita el mundo y vive en condiciones de pobreza, condiciones que aunque las leamos no las podemos entender porque no las vivimos en carne propia. Mi sueño es vivir mi vida plenamente, usar el corto tiempo que es la vida para convertir este mundo en algo mejor. Creo que la lucha por la emancipación de los migrantes es el medio adecuado para alcanzar este fin. Si no lo es, pues estoy siguiendo el camino que creo que es el correcto y haciendo lo que creo que debo de hacer. “Creo”.

Nota: Todas las fotografías utilizadas son cortesía de http://quixoticlife.net/ y Steve Rodhes

bajo una licencia de atribución, uso no comercial, compartir derivadas igual.


*Kyle de Beausset es Graduado del Colegio Maya de Guatemala, y admitido en Harvard, es ahora uno de los elegidos para cubrir el MTV Challenge en Estados Unidos de América, trabaja todos los días del año en causas que para muchos están perdidas, pero que para él, son solo sumas.

Página en www.citizenorange.com

De planeta en planeta

Enero 31, 2009 by daniel  
Filed under Mundo, Planeta, Portada

Por Daniel Nuñez
“La niebla llega con sus
pequeñas patas de gato… Había una niebla que parecía que hubieran
quitado el mundo. Aun así, de vez en cuando era como si abriera los
ojos y viera relámpagos.”

(Giambattista Bodini, en La misteriosa llama de la reina Loana, de Umberto Eco).


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No sé que habría pensado Robert Goddard, uno de los padres del cohete espacial, si hubiera podido ver las fotos tomadas por un artefacto enviado a Marte en 1975, que aterrizó en una de las áreas más “amistosas” del planeta en 1976. Posiblemente se habría emocionado al punto de las lágrimas, y se las hubiera ingeniado para continuar con sus no tan distintas labores de escritor e inventor. De hecho, fueron dos aparatos, Viking 1 y Viking 2, los que se enviaron en 1975 a Marte, por la ya conocida NASA, convirtiéndose en las primeras naves en posarse en la superficie de otro planeta, exitosamente.

Como muchas personas geniales, Goddard sufrió la ridiculización de sus colegas por sus ideas alocadas y fuera de tiempo. Quería crear un cohete que pudiera viajar a Marte, aunque nunca hizo pública su idea marciana por miedo a que sonara muy chiflada, y optó, mejor, por decir que quería inventar un aparato para viajar a la Luna. Sin embargo, la anécdota es bien conocida en los círculos de astronautas hoy en día: Goddard subió a un cerezo para cortar algunas ramas, y pensó en lo increíble que sería construir algún artefacto que tuviera la posibilidad de subir a Marte, y cómo se vería en escala pequeña si lo enviara desde el prado bajo sus pies. El día que esto ocurrió, un 19 de octubre, fue bautizado por él como el “Día aniversario”, pues dio inicio a toda una gama de experimentos con cohetes, combustibles, armatostes, metales, tuercas, tornillos y demás parafernalia de ingenieros, que dio frutos concretos en 1976, cuando las primeras fotos de Marte fueron enviadas a Tierra. Aunque Goddard no tuvo la oportunidad de ver estas fotos, es imposible no imaginarse que estas lo habrían hecho tremendamente feliz.

Las fotos enviadas por la nave Viking 2 de 1976 a 1980, unas 16,000 en total, muestran un planeta rojo, desértico, con el cielo anaranjado. Ni un indicio de vida, aunque en algunos experimentos se puso en duda esta aseveración, pues parecía que una especie de microorganismo se alimentaba de una sustancia con la que era mezclada parte de la tierra del planeta; pero bueno, nunca se comprobó y el experimento quedó así. Dado que las naves no podían moverse, debían de escogerse lugares aptos para su aterrizaje, por lo cual se tuvieron que descartar algunas zonas que tenían, y tienen, aspectos interesantes: pirámides parecidas a las de Egipto y formaciones rocosas que asemejan una cara, más o menos humana. Por lo tanto, se escogieron dos áreas poco rocosas y prudentes, en donde las naves estarían a salvo. Al área donde aterrizaría la nave Viking 2 se le bautizó como “Utopia Planitia”.

El nombre para el lugar era perfecto, pues en esa época se pensaba que Marte era el planeta que más se asemejaba a la Tierra, y que podría servir en el futuro como albergue por si el nuestro dejaba de existir. Se esperaba encontrar algún indicio de vida, algún rastro de civilización que pudiera dar aliento al torbellino en el que nos estábamos metiendo en la Tierra. Sin embargo, después de tanto trabajo y esfuerzo, la desoladora imagen del planeta desértico que enviaron las naves en 1976 hizo que la idea utópica que se tenía de este lugar se desvaneciera. Aunque todavía existen planes para que algún día los seres humanos vivan en Marte, replicar las condiciones de vida de nuestro planeta requerirá desde la manipulación genética de plantas, hasta el reciclaje de los deshechos humanos para su futura ingesta.

Irremediablemente, el viaje a Marte trae a la mente los viajes que se hacían durante el Renacimiento, desde el Viejo Mundo al Nuevo Mundo, debido al deseo generalizado de un mundo mejor. El Nuevo Mundo, con todas sus cosas exóticas, abrió para el Viejo Mundo toda una gama de posibilidades de vida, entre ellas la concreción utópica de la realidad. Isabel Aguilar lo explica así: “América, con su naturaleza frondosa y exuberante, la plenitud y grandeza de sus paisajes, la fuerza inagotable de sus accidentes geográficos, su riqueza de apariencia ilimitada, y sus colores, olores, plantas, animales y habitantes tan diferenciados, fue acicate vivo e inmediato para la imaginación [...] En el campo de las construcciones y el imaginario utópico, el Nuevo Mundo abrió para Europa la posibilidad real de trasladar toda una serie de sueños en torno a mundos mejores hacia referentes geográficos concretos.”

Así, se dan en América los primeros intentos de concreción utópica, con la construcción de los “hospitales-pueblo” de Vasco de Quiroga, y las misiones de la Compañía de Jesús en la actual Suramérica, ambas con una fuerte dosis de cristianismo primitivo. Los viajes también dieron origen a espacios míticos y leyendas, como El Dorado, la Fuente de la Eterna Juventud y Jauja. Sin embargo, los viajes también permitieron que, por primera vez en la historia de la humanidad, la utopía se hiciera posible, y que su construcción pudiera concebirse en un lugar exacto, terrenal. Interesantemente, este hecho está relacionado con la noción de espacio que se formó durante esa época. En un agradable ensayo Michel Foucault inicia haciendo un recuento de la idea que se ha tenido del espacio desde la Edad Media en el mundo Occidental. Al principio, dice, el ensamblaje del espacio era jerárquico: espacios sagrados sobre profanos; espacios protegidos sobre espacios abiertos; espacios urbanos sobre espacios rurales. La división se encontraba tanto a nivel terrenal como en un nivel cosmológico, pues existían espacios supra celestiales sobre espacios celestiales, y espacios celestiales sobre espacios terrenales. La disolución de esta oposición binaria de espacios, Foucault se la atribuye a Galileo, pues este, al defender su tesis sobre la traslación de la Tierra alrededor del Sol, crea un espacio infinito; diluye la idea de localización y la convierte en extensión; abre el espacio infinitamente y fustiga la oposición binaria de la Edad Media, transformando a cualquier sitio en el espacio en un punto específico.

Ya en nuestros días, la relación entre puntos se transforma en lugares, y la relación entre estos es la forma que toma el espacio hoy en día. De hecho, “…vivimos dentro de una serie de relaciones que delinean sitios que son irreducibles a ellos mismos, y absolutamente no superponibles entre ellos” lo cual hace imposible que se defina un lugar en términos del mismo, es decir, sin relacionarlo a otro.

De estos lugares, a Foucault le interesan los que están en franca oposición o contradicción con el resto, siendo la utopía y la heterotopía los principales que cumplen con esta característica. Ambos se encuentran en oposición con los demás lugares con los que se relacionan, pero la utopía es, por definición, un no-lugar, pues invierte la realidad social, se opone a ella, pero no puede encontrarse en lado alguno. Al contrario, las heterotopías sí pueden encontrarse en un sitio específico, y además de invertir la realidad, la reflejan y luchan contra ella, lo cual las hace únicas. Foucault lo explica de la siguiente manera: “Existen, también, posiblemente en todas las culturas, en todas las civilizaciones, lugares reales -lugares que sí existen y que se forman en la base de la sociedad, que funcionan como contra-sitios; una especie de utopía efectivamente representada, en donde los lugares reales, todos los lugares reales que se puedan encontrar dentro de la cultura, son, simultáneamente, representados, puestos a prueba e invertidos. Lugares de este tipo están fuera de todos los lugares, aunque sea posible indicar su localización exacta en la realidad”.

A través de la historia han existido distintos tipos de heterotopías en distintas culturas. Los cementerios, por ejemplo, representan una disrupción en el tiempo normal de una sociedad y el inicio de la eternidad; las prisiones, por otro lado, a través de su orden meticuloso en cada uno de los aspectos que las gobiernan, invierten la realidad caótica de la sociedad en que están inmersas.

De esta forma, se puede pensar en los lugares en donde se llevaron a cabo los intentos de concretización utópica en América durante el Renacimiento como heterotopías; los hospitales-pueblo de Vasco de Quiroga y las misiones de la Compañía de Jesús no sólo invertían la realidad, sino que existían físicamente en un lugar específico, se oponían y luchaban contra los otros lugares con los que tenían relación. Hoy en día podrían enumerarse un sinfín de heterotopías en el mundo, desde Estados-museos hasta ciudades como Christiania, en Copenhague, o un parque en una colonia guatemalteca acosada por pandillas; lugares que invierten la realidad contra la que se oponen y luchan contra ella. Utopia Planitia no se concretizó en una heterotopía pues estaba lejos de ser el lugar paradisíaco que se había imaginado. No obstante, los esfuerzos por generar las condiciones necesarias para la vida en Marte hoy en día nos hacen recordar que la búsqueda de nuevos y mejores mundos por el ser humano es algo natural. El pensamiento utópico está íntimamente relacionado con la búsqueda de felicidad del ser humano, y, debido a que en todas las culturas han existido utopías y heterotopías, Isabel Aguilar no se equivoca cuando dice que: “…el ser humano es, esencialmente, un ser en esperanza; un ser que se llena de anhelos y busca alcanzar los diferentes ideales que va planteándose en el camino. Estos ideales se configuran de manera histórica y varían con el tiempo; corresponden, en todo caso, a aquellos valores que permanecen y de una u otra forma configuran el imaginario social. Esta búsqueda de algo mejor ha adoptado rostros diversos que, finalmente, responden a la búsqueda de la felicidad. Por ello decimos que el ser humano es un ser cargado de utopías”.

La utopía nos ayuda a caminar, como la misteriosa llama que guía al personaje de la novela de Umberto Eco, Giambattista Bodoni, a través de la niebla. Nos ayuda a vivir en paz y esperanza, y así tener razones para levantarnos día a día. Las heterotopías nos ayudan a luchar, a invertir y a reflejar críticamente nuestra realidad en búsqueda de nuestra felicidad, abriendo posibilidades reales, como saltar de planeta en planeta.

*Estudiante de la Maestría de Desarrollo de la Universidad Del Valle de Guatemala. Ha trabajado para FLACSO Guatemala en el área de Estudios Sociopolíticos.

Una Laptop por cada niño: XO, enseñar a aprender

Enero 29, 2009 by Primer Palabra  
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Sin luz eléctrica. Sin drenajes. Sin infraestructura. Mortalidad elevada. Las primeras ideas, las tradicionales, las aplicadas a la lógica de desarrollo paso a paso y primero lo primero, indicarían que son cuestiones prioritarias a resolver en cualquier aldea, aunque ael priorizarlas se pase llevando el futuro incierto de dos y hasta tres generaciones.

Ya no hay cabida para ese desarrollo que permanece en el subdesarrollo, hay que inventar un mundo adecuado a las circunstancias, en lugar de uniformarlo. Hay quienes se han atrevido a soñar un mundo diferente, las personas menos obvias, con acciones, están inventando ese mundo, vías. En lugar de estar encerrados en la academia, inventando nuevas teorías inaplicables, usaron su privilegiada posición y su conocimiento para contribuir al desarrollo con los otros.
Su meta: nuevas oportunidades para explorar, experimentar y expresarse. ¿Quién inventa tecnología para quienes no pueden pagarla? ¿Y a quién no le gusta esta idea? Para quien creía que los estudiosos del MIT Media Lab eran solo unos chicos raros metidos en laboratorios de computación, esto cambia el esquema. Están revolucionando al mundo y desafiando gobiernos corporativos como el de Microsoft. Participan muchos voluntarios, los mejores diseñadores, pedagogos, analistas, programadores de software de fuente abierta y distribuidos gratuitamente, técnicos y financistas que le apostaron al sueño de este equipo y de Nicholas Negroponte, sueño que hoy es una realidad y un desafío para que la “modernidad” se extienda y traduzca en lugares de difícil acceso. Este equipo es un experto demoledor de la palabra imposible, así como de los que piensan que solo hay una vía para hacer las cosas. ¡Crearon la XO!
No es casualidad que precisamente en eEconomist.com, en eEnero de este año haya sido uno de sus mayores detractores de un proyecto apolítico, cuyo fin no es el lucro sino un sueño altruista;, educar a niños en países pobres para que respondan al mundo de hoy. Las críticas se enfocaron en que hay mejores opciones comerciales en el mercado, como la Classmate de Intel, o hasta una opción de la India, a menor precio, y que el diseño y la velocidad de la XO no son tan rápidas como se esperaba. La respuesta de la organización es que cumplen su objetivo: enseñar a aprender. Y están enfocadas y estructuradas para niños, por lo que críticas como lo pequeño del teclado o los colores del diseño de un adulto no aplican.

Se les ha cuestionado en el proyecto la necesidad de una computadora por niño, la respuesta: ¿Hay lápices comunitarios?, lo mismo que los lápices y las muñecas, los portátiles XO son para ser usadas por cada uno de los chicos, para trabajar, para jugar, para escribir: aprender a aprender. En ciertos sitios donde se ha experimentado con el proyecto ha resultado no solo ser cuidada y valorada por el chico sino la única fuente de luz brillante que tienen en la casa, ya que puede ser cargada a mano, por una manija por un pedal o por un yo-yo. Los niños le toman cariño. Y hay ejemplos, Uruguay, Perú, y Brasil ya están ejecutando este proyecto.

En Guatemala, el anterior Ministerio optó por Microsoft e Intel, y por dar portátiles a los maestros, en lugar de los niños. Pero no hay respuestas definitivas y ahora al parecer estarán intentando desarrollar un piloto con las OLPCs. Tristemente, en zonas urbanas donde los chicos pueden estar expuestos a la delincuencia y no podrán usarlas plenamente al no poder llevarlas a casa, por lo riesgoso. Una idea genial sería llevarlas allá por los municipios con menos adelanto en educación, donde aún no hay mucho con qué enseñar pero sí que hay mucho que aprender…

Las decisiones en educación nos corresponden a todos, siendo el 68% de la población menor de 30 años, nos hace a la mayoría importantes actores del cambio y de las transformaciones sociales, así que repensemos las soluciones. Como indica OLPC, la respuesta no es “más de lo mismo” en educación. No está la clave en construir más edificios y contratar más maestros que arriben a un futuro distinto y bastante acelerado y desigual, especialmente no es la respuesta para niños de países en desarrollo. La meta: cambiar el esquema educativo “aprender a aprender”, “pensar sobre pensar”, usar la XO tanto como una ventana hacia el mundo, como una herramienta altamente programable para explorarlo, abrirse a un conocimiento ilimitado y usarlo para resolver los problemas que tenemos hoy.

URGENTE: Las XO donadas por claro corren el riesgo de volverse un programa mal ejecutado, porque no cuentan con la capacitación adecuada para explotar todo el potencial que tienen.

Outopía et Orbi

Enero 28, 2009 by Primer Palabra  
Filed under Opinión, Portada

Por  Claudia González Aja

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Imaginamos sociedades perfectas, creamos ideologías que salvarían al mundo, creemos en el amor-romance perfecto y absoluto, predicamos la forma perfecta de vivir, de educar, de gobernar, todas tareas imposibles. Hacemos uso del imaginario, del simbólico y de lo que no se puede decir para construir, destruir y deconstruir lugares, cosas, palabras, ideas. Tal vez sea inventar o crear una suerte de sueño o deseo. Pensar posible lo imposible.

No es nada nuevo ésto. Allá, hacia 1503, ante el encantamiento por las narraciones de Américo Vespucio sobre la isla de Fernando de Noronha, Tomás Moro escribió acerca de un lugar nuevo, inmaculado en donde existiría la sociedad perfecta: Utopía lo llamó, tomando outopía, ningún, y topos, lugar, aquél lugar que no existe, ningún lugar. Desde entonces, en el mundo occidental se sigue utilizando la palabra utopía para evocar aquéllo que se desea ver realizado (aunque tenga carácter de imposible u onírico), siempre presente en todos los ámbitos de la vida de las personas, las utopías religiosas, morales, políticas, económicas, ecologistas, personales, sociales… todas imponiendo la forma en que las cosas deberían estar ordenadas en el mundo para lograr el estado ideal. La religión apuntando a la santidad, la moralidad a un mismo bien y mal para todos, la política hacia la manera de gobernar y hacer funcionar tal o cual estado, la manera de repartir o multiplicar, de sublevar y de contener al sublevado. Su característica: ser irrealizable. Lo encontramos escrito en teorías, infinitos libros describiendo lo que debería ser, lo que deberíamos lograr, la sociedad y los sujetos perfectos. Perdiendo, ignorando, la falibilidad del ser humano y su pulsión de muerte.

Un síntoma de la actualidad, llámesele posmodernidad o como sea, es el otro como agente de ventas de utopías vanas y cegadoras. Un otro que fabrica y nos vende la idea, la receta perfecta del amor, de la felicidad, del éxito, de la política, de la diversión, de la imagen. Las utopías no han estado ausentes en otras épocas de la historia de la humanidad, pero hoy nos encontramos con un otro social, cultural, que nos dicta lo que tenemos que desear, en otros términos aspirar a, pensándolo posible. Ninguna de éstas permitirá al sujeto obtener cuanto anhela, porque ninguna regla del deseo vale para todos. La utopía y su significado vienen del otro. Somos nosotros, los otros, quienes decidimos si emprender o no ese proyecto, por irrealizable que parezca, si luchar o no por ese lugar que imaginamos como ideal. Basta recordar personajes históricos que tomaron esta última decisión, en contra del destino, creyendo poder abatirlo . Edipo, Ernesto Guevara, Nelson Mandela Jesucristo. Algo de ésto sabía el Che, cuando dijo “seamos realistas, pidamos lo imposible“.

La tierra prometida, el lugar que Dios le prometió a su pueblo, en donde ya no serían perseguidos. La peregrinación hacia ese sitio, con Moisés como guía, como intermediario entre los israelitas y Yahvé. El camino fue largo, hubieron maldiciones, milagros, ternero de oro, muertes, fiestas, el pueblo mostró sus pulsiones, su humanidad, sus “fallos” ante los ojos del Dios perfecto, quien guiaba este proyecto bien pronto se han apartado del camino que yo les había indicado… (Ex. 32:8) dijo Yavé a Moisés cuando vio a su pueblo adorar al ternero de oro, apartarse del camino que El les había trazado hacia la tierra prometida. Fueron entonces necesarias las leyes, como imperativos categóricos, casi todas redactadas en negativo. Hoy, Israel y más puntualmente Jerusalén, sigue siendo la manzana de la discordia de las religiones monoteístas, los israelitas siguen en conflicto con otros pueblos por la misma cuestión de hace milenios: no tener un lugar.

El culto al tapón

Sucede que actualmente los seres humanos juegan a ser dioses, su deificación anda por doquier y por eso se tiende a creer que todo se puede, incluso introduciendo el aforismo maquiavélico “el fin justifica los medios”. El ser humano ha llegado a ser hoy, un dios con prótesis, magnífico cuando se coloca todos sus ajenos artefactos, se enaltecen los objetos, estamos en su época, ya sea un objeto-ser-humano o un objeto-objeto, adjudicándoles poder, ser y tener absoluto. Así le llamaría a esta época, el culto al tapón, esta búsqueda incesante de algo que tapone la falta, de creer posible lo imposible, creer que el vacío puede ser llenado. Auto-condena sísifa esa gana de buscar lo eternamente perdido, lo inencontrable. ¿Qué tapones encuentra el que busca taponar? sustancias sustitutivas, adicciones, máscaras, tiendas, farmacias, productos masivos, etiquetas diagnósticas, utopías.

Lo importante frente a las utopías es reconocerlas como imposibles, irrealizables. Reconocer que son lugares que no existen, reconocer nuestra cualidad de no-poderlo-todo, de que siempre está presente la pulsión de muerte y la falta. Saber, no sospechar o creer saber, que siempre hay algo que no se puede, que hay algo que no hay. Sí, tarea ardua. Un proyecto “utópico” no es realizable tal cual, sin duda en el camino habrá modificaciones y fracasos. Entre la práctica y la teoría hay un abismo infinito. Me atrevería a decir que ninguna utopía se ha realizado de la forma en que se presenta, siempre hay fallos, cuestiones que no se realizan. Y en cuanto a las utopías personales, afirmaría lo mismo en tanto que la vida no es una línea recta, no es la realización perenne de deseos y la hegemonía del principio del placer.

Lo posible, el deseo

Con todo ésto, no sustraigo la legitimidad de imaginar lugares, estados inexistentes o de crear proyectos y planes irrealizables. Todo lo contrario, lo reivindico como un derecho y una necesidad humana para desear. El deseo es lo que nos mueve, el motor que nos lleva a hacer. Los paradigmas deben caer para dar lugar a una brújula personal que oriente a cada uno desde la subjetividad y su propio deseo. No digo que el sujeto se quede sin ideales, pues éstos tanto como los valores, son necesarios para todos. Pero siempre debemos cuestionarnos, no nos quedemos en pausa, quietos ante la realidad, rebajando nuestro sentimiento de bienestar por el mero hecho de haber escapado a la desgracia, de haber sobrevivido al sufrimiento. Miremos más allá de lo visible, pues la invisibilidad de lo visible está allí solo para aquél que sepa a dónde mirar. Discernamos lo realizable como sujetos en falta y apoyémonos en eso que falta para desear. Sepamos que la subjetividad también tiene un lugar privilegiado en nuestro propio bienestar y en el de la sociedad, en el del mundo en cuestión. No hay receta mágica ni estándar para lo asequible.

El conocer y comprender el carácter irrealizable de algo no es análogo a quedarse inmóvil al borde del camino, a reservar del mundo solo un “rincón tranquilo” como dice Benedetti, sino por ello no se debe, ni se puede, abandonar los esfuerzos por acercarse, tan sólo acercarse, de cualquier modo a su realización. Hay una línea tenue pero visible entre lo posible y lo imposible. Creo, contundentemente que entre lo que el sujeto imagina y lo que hace existe un espacio que sólo puede ser atravesado por su deseo.

* Psicoanalista guatemalteca, formada en las escuelas lacaniana . Actualmente realiza un PhD con enfoque en psicoanálisis en la Universidad de Barcelona.

El jardín de Chico Mendes, veinte años después

Enero 2, 2009 by Primer Palabra  
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Chico Mendes, conocido internacionalmente por su lucha en defensa de la Amazonia y por impulsar la Alianza de los Pueblos de la Selva fue asesinado el 22 de diciembre de 1988, en Xapuri, pequeña ciudad de la Amazonia brasileña próxima a Bolivia.

Chico Mendes era un recolector de caucho, un seringueiro, descendiente de los emigrantes nordestinos asentados desde hace un siglo en la Amazonia. Nació en 1944 en un seringal llamado “Puerto Rico”, en el Estado brasileño de Acre. Comenzó a trabajar a los nueve años y hasta los 24 no aprendió a leer. Era un luchador nato, y desde joven desarrolló una infatigable labor en defensa de los seringueiros. Participó en la creación de la Central Única de Trabajadores y del Partido de los Trabajadores. Chico Mendes fue el principal impulsor del “Conselho Nacional dos Seringueiros”. Su oposición a la deforestación que afectaba a Acre y su defensa de los pueblos de la floresta (indios, recolectores de caucho y habitantes de las riberas de los ríos, entre otros), le dio una gran proyección internacional. De seringueiro se transformó en sindicalista y de sindicalista en ecologista.

Chico Mendes, conocido internacionalmente por su lucha en defensa de la Amazonia y por impulsar la Alianza de los Pueblos de la Selva fue asesinado el 22 de diciembre de 1988, en Xapuri, pequeña ciudad de la Amazonia brasileña próxima a Bolivia. Los asesinos materiales fueron el terrateniente Darly Alves de Silva y uno de sus 21 hijos, Darcy Alves Pereira, que fueron juzgados y condenados, pero escaparon en 1993 sin muchos problemas de la cárcel de Río Branco, capital del estado de Acre, siendo nuevamente apresados tres años más tarde.

“A Chico le gustaba mucho jugar al dominó. Llevaba jugando desde las cuatro de la tarde. A las seis y media le pedí que parase, para servir la cena. Entonces se levantó de la mesa, dijo que iba a ducharse y me preguntó si podía usar la toalla que le había regalado por su cumpleaños. Le dije que sí, tomó la toalla y se dirigió hacia la puerta. Abrió una rendija, vio que estaba oscuro y volvió. Tomó una linterna , abrió la puerta y entonces le dispararon”.

Ilzamar Gadelha, esposa de Chico Mendes, que entonces tenía 24 años, recuerda con estas palabras los últimos momentos de su marido, a quien el día 22 de diciembre un tiro de escopeta disparado por Darcy Alves le segó la vida. Darly y Darcy eran de la Unión Democrática Ruralista, latifundistas brasileños con una larga lista de asesinatos en su haber, dice la viuda de Chico.

El asesinato de Mendes, de no ser por la repercusión que tuvo en Brasil y en otros países, habría quedado tan impune como los más de 1.000 crímenes de dirigentes sindicales, militantes de izquierda, abogados, sacerdotes de la teología de la liberación e indígenas registrados en los últimos años en la Amazonia brasileña. Tras la muerte de Mendes los asesinatos se han seguido produciendo, aunque a una escala menor, pero con la misma impunidad. El 26 de marzo de 1998, 10 años después, fueron asesinados 2 líderes del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en Parauapebas, en Pará, uno de los municipios donde la lucha por la tierra es más violenta. En Pará han sido asesinados más de 500 campesinos pobres en la última década. Los conflictos por la tierra y la destrucción del bosque tropical son las dos caras de la política de ocupación de la Amazonia.

El 9 de diciembre de 1988, 13 días antes de ser asesinado, Chico Mendes en una entrevista con Edilson Martins, del diario Jornal do Brasil, afirmó que estaba amenazado por los propietarios de la fazenda Paraná, Darly Alves y Alvarino Alves. Desde 1973, esos dos terratenientes tenían orden de prisión en Paraná (en el sur de Brasil), pero el delegado de la Policía Federal de Acre, Mauro Spósito, retuvo esa orden de prisión.

La implicación de la UDR

El mismo Mauro Spósito, que llegó a acusar a Chico Mendes de tener relación con una entidad “comunista”, la Fundación Ford de EE UU, posteriormente ocupó cargos importantes en la Policía Federal.

Un mes antes de la muerte de Chico, el abogado y terrateniente Joao Branco, presidente de la UDR de Acre, estuvo en la hacienda de Darly Alves discutiendo el asesinato de Chico Mendes, según Genesio Ferreira de Silva, un muchacho que por entonces tenía 14 años y era empleado de Darly. Para muchos Joao Branco fue el verdadero instigador de la muerte de Chico Mendes y otros líderes sindicales en Acre, y el auténtico dirigente de un escuadrón de la muerte en la región, encaminado a suprimir toda oposición a la expropiación y deforestación de la selva. Joao Branco declaró como testigo en el juicio, pero nunca fue juzgado, y tras pasar varios meses fuera, esperando a que se calmase la situación, regresó a Acre, dimitiendo como presidente de la UDR.

La UDR de Acre, según Chico Mendes, “es el núcleo de un auténtico escuadrón de la muerte, responsable de numerosos asesinatos”. Sus principales integrantes en la época en que Mendes fue asesinado eran Joao Branco; Rubem Branquinho, que fue candidato a gobernador del estado; el ex alcalde de Río Branco, Adalberto Aragao; el diputado por el partido Frente liberal, Joao Tezza; los terratenientes Benedito Rosa Gastao Mota; el ex alcalde Xapuri, Vanderlei Viana, y el que era concejal de Brasileia, Luis Assém.

Empates

El 10 de marzo de 1976 los seringueiros organizaron el primer empate (acción no violenta para impedir la tala de un “seringal”, área de selva explotada sosteniblemente por los recolectores de caucho) en Brasiléia, municipio próximo a Xapuri, en Acre. Entre 1976 y 1988 Chico Mendes y otros como Wilson Pinheiro (asesinado el 21 de julio de 1980) organizaron 45 empates, con un saldo de 400 detenidos, 40 torturados y varios muertos, pero lograron impedir la deforestación de 1,2 millones de hectáreas de selva. Estas acciones siempre chocaron con los intereses de los grandes latifundistas.

Pocos días antes de morir, Chico Mendes, que tenía cuando fue asesinado 44 años, declaró: “Si descendiese un enviado de los cielos y me garantizase que mi muerte facilitaría nuestra lucha, hasta valdría la pena. Pero la experiencia me enseña lo contrario. Las manifestaciones o los entierros no salvarán la Amazonia. Quiero vivir.”

Chico Mendes fue homenajeado en el vigésimo aniversario de su asesinato

En Brasil, el Presidente Luiz Inácio Lula da Silva rindió homenaje al ambientalista Chico Mendes el lunes en el vigésimo aniversario de su asesinato. Mendes fue uno de los principales defensores del mundo de la Selva Amazónica. Fue asesinado el 22 de diciembre de 1988 por rancheros que se oponían a su causa. Desde su muerte, más de 1.100 activistas y otros defensores de la selva tropical han sido asesinados en Brasil. Un nuevo estudio realizado por la Comisión Pastoral de la Tierra de Brasil descubrió que cientos de activistas brasileños defensores de los derechos humanos y el medio ambiente aún corren peligro de ser asesinados debido a su lucha contra una coalición de madereros, campesinos y ganaderos.

Küstendorf

Enero 1, 2009 by renata  
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“Perdí mi aldea durante la guerra. Por eso mi deseo de construir mi propia aldea. Organizaré seminarios para la gente que quiera aprender a hacer cine, música, o pintar cerámica. Es el lugar donde ahora viviré y donde mis amigos me visitarán de tiempo en tiempo. Sueño con un lugar abierto, con diversidad cultural pero capaz de mantenerse libre de la globalización”.

Emir Kusturica, cineasta e inventor de Küstendorf.


La vida es un milagro: la musa

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Después de todo, pensó Kustic, hay un tiempo, un espacio, una poesía de la cordillera. Las atrocidades peores suceden en los sitios y a la gente más bella, suceden sí, a ellos, allí. Se silencian fácilmente. Corderos. No podría ser en otra parte, a otra gente. Precisamente debe ser allí porque la característica de crudo, de atroz, de casi imposible, es que sucedan donde no se esperaba, a esos intocables, sitios no previstos por nadie, conocidos por pocos.

No podría pensarse barbarie en la barbarie misma. En ciudades inmundas, en gente ruin, viciada, a delincuentillos rotos. No golpea ni espanta al mundo lo que le pase a esa escoria. Noticias que solo quedan un día sonando en el aire, que van a dejar una imagen, letras breves, titulares, y la gente solo va a  voltear una página, una más, quince, veinte, diez, cien. Never again, again, again..

Una estación de tren en medio de montañas. Montañas en medio de la nada. Una estación de tren que no es de pasajeros, que es a su vez morada del cuidador del tren ausente, cuida más bien los rieles, los caminos, preparando la vía para que esa máquina ausente llegue a su destino.  Siempre preocupado por el burro que puede bloquear el camino del tren que aún no llega, no ve venir la guerra.

La vida se corta de golpe, llega esa nota anónima por autoridad anónima, con firma nombre y apellido. Con requerimiento. Con fecha. Llega esa orden de mandar a un niño que no quiere volverse hombre de salida forzosa, de su estación al campo, al campo de batalla. Se rompe el niño y el paraíso. Una guerra ajena. Dice un diálogo del guión de Kustic: “Si se trata de ser inteligente toda la vida, al final no se prueba nada. Todo es teoría. Pero es que después de Hiroshima ya no hay teorías”. Y así, entre esas ideas y dilemas transcurrió la filmación de Life is a Miracle, la premiada película del serbio Emir Kusturica. Pero mientras filmaba esta serie de sinsentidos e imágenes que reflejaba la incoherencia de la guerra de los Balcanes, los habitantes en las montañas y una serie de recuerdos de su aldea y su vida de aldeano lo invadieron. No despegaba la mirada de la montaña. El final de la tarde de las filmaciones transcurría entre tertulias y música, y parecía un lugar imposible la locación. Inexistente. Y Emir ya no se quiso ir ya de allí.

La montaña donde se filmó le recordaba a su casa. Y es que alguien más allá de sus pensamientos le dijo a Emir:

No podrás jamás volver a tu casa porque ya no hay casa. No podrás volver a recorrer tus calles como eterna rutina porque esa rutina ha sido tijereteada, no hay rutina ya. No hay camino de vuelta, no hay forma de compensar, te has quedado sin más aldea que la desdibujada en fotos y parches de recuerdo”.


El pueblo de Kustu: la montaña cobra vida.

kustendorf1La aldea del cineasta fue reducida a cenizas durante la guerra.  Emir Kusturica se negó a perder su pasado pero sabía que era un imposible el recuperarlo y la distorsión histórica y la demonización de los serbios aumentaban en el mundo, destruyendo una identidad de siglos. Como un acto de resistencia (uno bien delirante) compró la montaña  pelona de Mecavnik que había sido el set de su película e inventó un futuro distinto. Fundó Küstendorf.


Fue tan bueno el resultado que la aldea de madera ha recibido hasta hoy cien mil visitantes, entre ellos el Rey de Dinamarca, Maradona y Manu Chao. Además, su diálogo con el entorno y armonía comunitaria y ambiental le valió para ganar el premio  de Arquitectura Philippe Rotthier.

Ahora Küstendorf tiene una pequeña iglesia que se asemeja a una miniatura de la catedral de Belgrado, una vía férrea con planes de expansión, la infaltable biblioteca y una sala de cine llamada Underground para cien personas, donde se exhiben películas de cine independiente a los del pueblo y alrededores.  Es un lugar que se resiste a ceder lo propio por lo global, pero no por eso deja de ser abierto, internacional. No es excentricidad, es un proyecto vivo y en evolución que rescata la memoria de lo perdido revalorando e inventando desde la esencia serbia.


El arte (no) está en transición

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Mientras Serbia se mueve de comunismo a capitalismo, de guerra a paz, rumbo a la globalización, Kusturica grita: el arte no está en transición, y crea Küstendorf como un refugio. Un refugio y un espacio creador. Cada Enero celebra un Festival de Cine Internacional que se perfila como de los más importantes del mundo, además de talleres de cine independiente. La galería del pueblo se mantiene siempre activa con exposiciones y propuestas nuevas, que retan a los serbios a cuestionar su identidad, sin dejar de ser un lugar donde esa identidad misma se preserva, donde aún se pinta la cerámica a mano característica de la región y la comida rápida es palabra prohibida.

Hoy, imágenes de serbios y kosovares llenan las pantallas y los diarios presentando escenas de violencia, de rechazo, de confrontación. Pero ahora usted sabe que siempre hay otros sitios, otra gente, mucha, la más, que queda fuera de la escena de los telenoticieros. Kusturica sigue explorando en sus creaciones. Acá el trailer de su próximo estreno, que no veremos por estos rumbos, del cual sabrán más en nuestra próxima edición de la Revista.


Los sueños que se quieren se concretan, solo es cuestión de visualizar imposibles en montañas vacías. O crear nuestro propio Küstendorf.


*Abogada 2.0, practicando el periodismo ciudadano y comunitario con Global Voices On Line, explorando las vías sociales y legales para construir puentes de comunicación, de creación y de entendimiento en medio de las diferencias, y de la indiferencia. De arte y posguerra