13 lágrimas de cocodrilo en Petén y un sueño

Diciembre 28, 2009 by renata  
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“La humanidad conserva el buen feeling y causas como la protección de nuestros recursos naturales está latente en los corazones de los buenos habitantes del planeta” Alejandro Marré

1.-Marre con bebe

La curadora y el artista decidieron embarcarse en un nuevo proyecto. Literalmente. A bordo del Gaviota, el 13 de diciembre de 2009, el Proyecto Libélula montó una exposición itinerante alrededor del Lago Petén Itzá. Y es que no hay muchas galerías de arte en las aldeas alrededor del Lago. De hecho, no hay ninguna. El lago colinda con Flores, El Remate, San Benito, Santa Elena, San Andrés y San José, todos con grados de marginación muy altos, de acuerdo con este mapa de pobreza.

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De acuerdo a Alejandro y Aída explican qué es el proyecto de las 13 lágrimas:

13 lágrimas de cocodrilo es un ejercicio vivencial, un happening basado en elementos básicos: La amistad, el arte y la buena energía. Punto de partida y combustible emocional para deambular por el universo maya y navegar los oleajes del Lago Petén Itzá, compartiendo imágenes inspiradas en los cuentos para niños, estados en los que el alma encuentra protección, magia y alegría. La muestra está inspirada en personajes poderosos que protegen al Lago y a sus habitantes, un sueño de conservar el regalo de la vida y la naturaleza.

Así como los ancestros veneraban los recursos naturales, 13 lágrimas de cocodrilo es un acto simbólico para reflexionar sobre la belleza natural que aún está en nuestras manos proteger y de la cual todos debemos ser partícipes.

Los peteneros, quizá por el aislamiento y lejanía con el resto del país, son de naturaleza solidaria, cálida y colaboradora. Viven en una región privilegiada y rica en biodiversidad y tesoros arqueológicos pero a la vez sumamente pobre, con mala infraestructura y por la posición geoestratégica, cerca de las fronteras mexicanas, beliceñas y del mar, un sitio que sufre de narcotráfico, biopiratería, tráfico de personas y tala ilegal de árboles. Así también, la extrema pobreza y la carencia de suelos con vocación agrícola, propician la roza, aumentando con los años el número de incendios forestales que amenazan tan privilegiado lugar.

Pero no todo es caos y problema. Alejandro cuenta cómo toda la comunidad recibió con alegría y apoyo a estos aventureros amantes del arte. Desde el vendedor de periódicos facilitando el autoparlante, hasta amigos prestando la lancha Gaviota, hasta empresarios locales y personas de cada comunidad colaborando en cada paso de la exposición.

¿Y cómo reaccionaron los jóvenes peteneros ante la muestra?

Los jóvenes peteneros son curiosos, activos y conservacionistas, luchando por preservar el equilibrio ecológico en sus comunidades, con los objetivos claros pero también con los sueños que solo da el ser un habitante del corazón del mundo maya. La muestra ayudó a acercar el arte de Alejandro a ellos quien a cambio se fue con la lancha y el alma llena de esperanza sabiendo que a pesar de todo y además de todo lo que enfrenta este complejo lugar, sigue brotando la calidad humana, la ilusión, la magia y la armonía de este espacio único.

Apuesto a que se le salieron unas lágrimas al estar en ese sitio con tanta intensidad. Bien dicen que el corazón se escucha más fuerte en los rincones más alejados del mundo.

Foto de cocodrilo por Edans. Fotos de la exposición Alfonso Parutz

Palabras Callejeras

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Babeando con el cuchillo en la mano y la camiseta sucia, los ojos se derriten tras los cristales oscuros de mis anteojos baratos mientras la policía pasa y amenaza con detenerse. Qué saben esos rufianes de la bossa pura y del Hai Kai. La jalea que cae sobre el panecillo robado en la esquina justa de las explicaciones es una farza en donde cada payaso actúa deliciosamente. La señora, el arbusto, el oficial molesto con cara de molesto y el universo y sus caldos sacrosantos pesa en el iris del ojo del que sospecha que algo no anda muy bien. Yo no le pido nada señora, solo déjeme estar, el concreto es lo suficientemente grande para que ambos nos tiremos y también es lo suficientemente duro como para adorar la permanencia voluntaria. No creo en el parental advisory y sus hijas tampoco, así que lárguese con el policía que a lo que a usted la falta es un poco de acción de primera. Yo no pretendo nada, solo estos momentos acuosos y el arco iris que nos regala un segundo de ternura me parece una señal divina que pocos leemos con cautela. Mi rasquiña contemporánea, ya no creo en la Rayuela, pero como me gusta el salto de círculo en círculo y esas sombras que nos asustan en la memoria. Blur. Así lo quiso el verso y la justicia poética. Babear, babear y hacerse uno viejo con las señales en el cuerpo y el beat que se pone más Tom Waits. O bueno. Horizontes de octubre y cielos rasos que no comprenden las posiciones en las que tarde o temprano nos obligan a estar. Una bella sirena menor de edad y esas dictaduras del ultrafashion. Nos ponemos hasta el Cake, con una facilidad de cafeína y codependencia. Binaria insistencia de la niña que me pedía a gritos que la hiciera volar, pero yo no soy santo, yo pretendo ser escritor y eso son dos cosas muy pero muy locas y dispares. Señora a mi me gusta el sereno, el pavimento y el dar explicaciones, así que entonces platiquemos, sólo dígale al oficial que soy amigo de la familia.

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Llorando titulares sangrantes, las palabras salen olorosas a miedo, porque la justicia poética no llega a tiempo y esa puede ser una justicia poética también. Salir, abrirse uno paso entre el tumulto, oler también el vaho de los lobos cazando, perfumados, con corbata…Los gestos fúnebres de los ciudadanos comunes en su devenir al matadero, todos los días puede ser el último y la gente sabe que en el centro de la tierra hay un imán maligno. Lo saben porque en los estéreos de los autobuses en los que viajan todos los días, lo susurran, lo dicen, lo gritan. Hay palabras entredichas, pero la gente no es tonta, tampoco los gigantes que nunca se cansan de comerse al mundo. Y eso afecta. Comienzan a verse casos aislados, pero casos al fin, de gente que está muerta aunque respire, y eso pasa cuando se muere la esperanza. Esa manía de soñar que las cosas pueden ser diferentes. Incoherencias analizadas en laboratorios de países desarrollados.

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Anhelar es un lujo en esta jaula gigante, aunque algunas sonrisas nos confundan con tonaditas bobas en televisión nacional. El rito de salir cada mañana, morirse de traje formal, mientras la maquinaria reporta el ir y venir de las finanzas, tus ojos perdidos entre los ojos de los tienen la mirada perdida, me recuerdan un poco a los míos, extraviados y llorando, titulares que nos repiten cosas tristes como deja vu.
Las palabras que quiero decir se confunden con las palabras que todos quieren decir tarde o temprano, la marea de los gritos de auxilio y el desatino de los que nos tratan de salvar. No hay nada más peligroso en estos días que darse uno cuenta…

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Por eso….

Habría que hacerse uno calle, esquina, rito de malandrin y mala palabra, endurar el cuero, sacar las uñas. Saltarse las trancas y no mirar hacia atrás, ni al lado. Porque de todos modos alguien saldrá herido. Habría que tomarse la píldora azul y la roja, y la verde, amanecer buscando vergazos, ver arcoiris en las tolvas cromadas de algunos locos que nos miran, pelar los dientes, encontrar al angel guardian que no porta documentos, perder los estribos encontrarlos, colecccionar dias a salvo en albumes privados, música de huesos, silencios incómodos mientras nos escaneamos, nos hacemos cómplices o verdugos vestidos de cuero, calle oscura, calle iluminada, calle prohibida, calle peligrosa. Banqueta metralleta, estallido de guardias de seguridad y sicarios, esa jalea de hermanos que cambian de nombre, de bando, de religión. La maquinaria sagrada que nos lleva cargados o nos carga con toda su mierda, pero hay horizontes incluso sin horizontes en este tropico narcotizado, aunque la retajila de guardaespaldas nos tapen el paisaje, caen los angeles, recaen los junkys, aparecen los ausentes y se diluyen en este caldo sacrosanto, el pan nuestro de cada día, la costumbre de hacer justicia, un dragón karateka con ojos de fuego nos cuida por diez pesos, o nos mata por tres… Larguémonos en el avión bombardero lanzando minutos de silencio por estas calles desiertas en donde los payasos, las monjas, los policias, los ejecutivos, las niñas, los abuelos, las modelos, el camarero, la modista, el cartero, la bailarina, el bebe, la beba, el poste, el perro, el chiclero, el santo, el futbolista, la enfermera, el maestro, la secretaria, el poeta, esa señora que va pasando por alla atrás, se ven sospechosos cuando nos acusan de sospechosos, en este teatro de sombras en donde la entrada nos cuesta la vida.

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Texto y fotografías por Alejandro Marré*. Las fotografías forman parte de una muestra de arte que ha preparado Alejandro, “Armas Típicas”.

Pueden ver más del excelente trabajo de Alejandro en:
www.alejomarre.blogspot.com
www.artemarre.blogspot.com