Javier Laho y el buen vivir indígena

Diciembre 31, 2009 by Marcelo Colussi  
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En Latinoamérica, y en especial algunos países como Perú, Bolivia, Ecuador, Guatemala, la cuestión de la convivencia de grupos étnicos distintos es el común denominador. Pueblos originarios, grupos descendientes directos de los conquistadores europeos y criollos (mezcla de los dos anteriores) conviven en un clima de equilibrio inestable. Ahora bien: esto no constituye el “problema indígena”, como una visión blanca y eurocéntrica podría proponer -visión, en definitiva, racista y reaccionaria-; por el contrario, el “tema indígena” es un eje fundamental de las relaciones interpersonales y políticas en esas sociedades.

Para hablar de estas cuestiones, Argenpress, por medio de su corresponsal Marcelo Colussi, habló con Javier Lajo. Él, definido por sí mismo como “activista e intelectual indígena”, es comunero de la Comunidad de Pocsi del Pueblo Puquina en las alturas de Arequipa, en Perú. Ha seguido estudios de Economía y Sociología en la Universidad de Chile, en Santiago. Terminó Economía en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), y ha obtenido el doctorado de Filosofía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), de Lima. Es activista del movimiento indígena peruano; co-organizó, en noviembre de 1997, el I Congreso de Pueblos Indígenas del Perú, Cusco, creando la Conferencia Permanente de los Pueblos Indígenas del Perú (COPPIP); ha sido también Responsable del Comité Organizador de su III Congreso, realizado en Marzo del 2005 en Huamanga-Ayacucho, evento que significó el nacimiento de la Confederación de las Nacionalidades Indígenas del Perú (CONAIP). Ha publicado los libros, «Qhapaq Kuna… más allá de la civilización», en Cusco-2002, «La Soberanía Vulnerada, la lucha por la independencia continúa», en Lima-2005, dos ediciones de “Qhapaq Ñan, La Ruta Inka de Sabiduría”, la primera en Lima con la Editorial Amaro Runa-CENES en el 2005, y la segunda en Quito el 2005 con la Editorial Abya Yala y la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas para Pueblos y Nacionalidades del Ecuador. Son muchos sus artículos y ensayos en diferentes diarios y revistas del Perú y del extranjero, así como su gran difusión en Internet, aportando de esta forma al desarrollo del pensamiento político y la cultura indígena del continente Americano. Ha sido fundador de varias revistas de información y teoría de la resistencia indígena americana, destacando la internacional: «Pueblo Indio», vocero del Consejo Indio de Sud América, en la década de los 80, y la más reciente «Pachakuti» en el 2005, ambas editadas en Lima, Perú.

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Hambre de Democracia

Diciembre 11, 2009 by daniel_p  
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“They forget that people eat,
and that people die when they are fed.” [1]
- Ivan Illich

En días recientes presenciamos las movilizaciones multitudinarias de varias organizaciones campesinas en la ciudad capital y en algunas de las carreteras principales del país. Las mujeres y los hombres que conforman esas organizaciones buscan visibilizar ante la sociedad guatemalteca la situación urgente que enfrentan el campesinado y los pueblos indígenas del país.

Guatemala tiene la segunda tasa de desnutrición más alta del continente (aproximadamente el 50% de los niños guatemaltecos la padecen), así como una de las más altas tasas de mortalidad infantil y de mortalidad materna. Asimismo, el número de muertes causadas por enfermedades prevenibles es alarmante. Lo que tienen en común estas cifras es su relación directa con el hambre. Pero, en Guatemala, ¿escasean los alimentos? Por supuesto que no. ¿Por qué, entonces, se están muriendo tantas guatemaltecas y guatemaltecos, directa o indirectamente, de hambre?

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La cocina. La Igualdad, San Marcos

A continuación presento una paráfrasis del inciso del libro World Hunger: 12 Myths[2], titulado ¿Qué es el Hambre?.  Tomando ejemplos actuales de la realidad guatemalteca, pretendo utilizar la línea analítica de los autores del libro para entender el hambre en sus dimensiones humanas y políticas.  Empecemos, entonces, con esa pregunta que a primera vista quizá parezca boba: ¿Qué es el hambre? ¿Será ese dolor vacío que sentimos en la barriga cada vez que nos saltamos una comida? ¿O será lo que representan esas imágenes desgarradoras que a veces aparecen en la televisión, de situaciones de hambruna extrema, generalmente en el continente africano? En realidad—nos recuerdan los autores—, la condición de hambre es más insidiosa, aun cuando menos evidente a primera vista que la hambruna extrema. Los autores entonces nos invitan a pensar el hambre no sólo en términos fisiológicos, sino en un sentido existencial más amplio, manifestado en ciertos sentimientos humanos que ellos llaman universales.  Al percibir el hambre desde esa perspectiva humana englobante, podemos entender mejor la realidad social que la engendra y la perpetúa, y así empezar a concebir y a consensuar las decisiones políticas que le pueden poner fin.

Veamos, pues, lo que significa el hambre para miles de personas en Guatemala.

Para las familias de la finca Nuevo Paraíso, en San Marcos, la salud de los niños es muy precaria. Catalino Monzón, campesino mam, me contó cómo una madre se le acercó recientemente y le dijo: “Mi esposo no quiere comprar el colchón para que los patojos ya no duerman en el petate sobre el piso de tierra, tan frío y húmedo. Tampoco quiere comprar arroz este mes. Dice que tiene miedo de no pagar la deuda, porque nos van a desalojar si no pagamos.” La señora, me explicaba don Catalino, se refería a la deuda que asumió cada familia de la comunidad con el Fondo de Tierras al adquirir la finca en el 2004. Mes tras mes, esta y otras familias se ven obligadas a elegir entre la salud de sus niños y la seguridad sobre la tenencia de sus tierras. Tener hambre, para ellas, es sentir angustia. La angustia de enfrentar elecciones imposibles.

Miles de madres guatemaltecas, como Julia Choc, de Alta Verapaz, han visto morir a varios de sus niños en los primeros años de vida. Para mujeres como doña Julia, el hambre significa ver morir a sus seres más queridos. El hambre significa profunda tristeza.

En Guatemala, decenas de miles de familias han tenido que enfrentar a una sociedad, a una Iglesia, a un Estado y a una comunidad internacional que frecuentemente las ha hecho sentirse culpables de su propia pobreza. Hace algunos días, al entrar a almorzar en la casa de una familia kaqchikel, en San Andrés Semetabaj, Sololá, una de las primeras cosas que escuché fue una disculpa por las condiciones humildes del hogar. Esta familia sentía vergüenza de que entráramos en su casa y comiéramos en su mesa. Tener hambre, para las grandes mayorías de Guatemala, significa vivir en un estado de humillación.

La angustia, la tristeza y la humillación forman parte de lo que significa el hambre para millones de personas en Guatemala y el mundo. Pero el hambre, nos recuerdan los autores de World Hunger: 12 Myths, contiene una cuarta dimensión, que en Guatemala conocemos particularmente bien.

Moore, Collins y Rosset nos relatan haber conocido a dos campesinos del altiplano guatemalteco hace algunos años. Los campesinos habían estado instruyendo a sus vecinos sobre técnicas para reducir la erosión en sus tierras, ubicadas en las laderas de los cerros en que se veían obligados a cultivar, debido a la imposibilidad de acceder a las tierras fértiles de los valles y la costa, adueñadas por grandes finqueros. Poco después, uno de los campesinos se tuvo que refugiar después de que asesinaran a su compañero. Para algunos finqueros guatemaltecos, enseñarle a campesinos nuevas técnicas productivas representa un crimen, pues los hace menos dependientes de sus trabajos como jornaleros mal pagados en las grandes plantaciones del país. Sobran los casos de líderes campesinos asesinados con impunidad o encarcelados sin fundamento legal, simplemente por su labor en favor de la autodependencia de sus familias y comunidades.

En Guatemala, entonces, una cuarta dimensión del hambre es el miedo.

Al entender el hambre en términos de los sentimientos humanos más dolorosos, podemos empezar a percibir sus causas, y de esa manera, esperamos, también sus posibles soluciones. Esa es la invitación que nos hacen, no solamente los autores de World Hunger: 12 Myths, sino también las miles de mujeres y hombres guatemaltecos que en días recientes marcharon por esta ciudad y el país, exigiendo que se les ponga atención: que se les escuche realmente.

Angustia, tristeza, humillación y miedo: sentimientos que todas y todos llegamos a sentir en algún momento, y que generalmente surgen de situaciones en que hemos perdido el control de nuestras vidas, aun si momentáneamente. Por eso, el hambre es quizás el máximo símbolo de un estado de impotencia, ante condiciones estructuralmente desfavorables que tienden a perpetuarse. Cuando las campesinas y los campesinos indígenas marchan kilómetros bajo el sol durante días consecutivos por las carreteras del país y las avenidas de la ciudad capital, y escuchan las recriminaciones, los insultos racistas y las provocaciones emitidas desde carros y edificios, por personas que les espetan calificativos como “haraganes” y “delincuentes”, y que los acusan de no trabajar y de violentar el Estado de Derecho, no es de extrañarse que estas miles de personas sufridas—pero perpetuamente dignas—, sientan en su profunda hambre un último sentimiento tan humano como los cuatro antedichos: la indignación.

Es meritorio que en las movilizaciones y demás acciones de presión que han ejercido las organizaciones campesinas e indígenas en la última década y media—en que principalmente han exigido y siguen exigiendo como mínimo el cumplimiento de los Acuerdos de Paz—prevalezcan únicamente las tácticas noviolentas de resistencia civil. Se trata, pues, de un movimiento estrictamente pacífico, pero de ninguna manera pasivo. ¿Qué más se supone que deben hacer los miles de ancianos, niños, mujeres y hombres hambrientos del campo para que sus justas demandas sean finalmente atendidas por el resto de la sociedad? Porque lo que quieren las campesinas y los campesinos indígenas y ladinos de Guatemala, en sus propias palabras, no es una limosna, en la forma de dineros, sacos de alimentos o fertilizantes. Lo que quieren es que se les permita superar las condiciones que les impiden cuidar de sí mismos y de sus seres más queridos, para así poder florecer como personas, como familias y como comunidades. Quieren dejar de sentir que no tienen control sobre sus propias vidas. Quieren que se les reconozca como los actores que son de sus propios destinos. Quieren poder tomar las decisiones más fundamentales sobre sus propias vidas, como ciudadanas y ciudadanos plenos en un Estado de Derecho cabal.

Lo que quieren es, esencialmente, mayor democracia.

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La mesa. La Igualdad, San Marcos

Este artículo no es más que una invitación a profundizar este ejercicio de reflexión y a que realmente nos familiaricemos con las propuestas que las organizaciones campesinas de Guatemala están poniendo sobre la mesa de nuestra sociedad. Es hora de que iniciemos un amplio y auténtico diálogo nacional—intercultural e intergeneracional—que aborde la profunda inequidad que perdura y que se agudiza con el pasar de los años, y que representa la principal causa de nuestra falta de justicia y paz duraderas.

Libres de filiaciones partidistas, de prejuicios ideológicos y de temores atávicos, debemos comprometernos con la transformación del agro guatemalteco.  Esto requiere nueva legislación que proteja la agricultura familiar y comunitaria de los pueblos indígenas, que finalmente facilite el acceso a la tierra, a créditos para capital de trabajo, herramientas productivas de escala y uso apropiados, asistencia técnica y acceso a mercados. Estas medidas representarían las mínimas condiciones para lograr la igualdad de oportunidades económicas a la que todo guatemalteco y guatemalteca tiene derecho.

En términos económicos ha sido demostrado, a contrapelo de la sabiduría convencional, que las fincas familiares y comunitarias suelen ser más productivas por área cuadrada de producción que las grandes fincas agroexportadoras, además de ser más sustentables ecológicamente. Esto significa que una agricultura comunitaria que floreciera no se limitaría a la subsistencia, sino que generaría excedentes de producción para su intercambio y comercialización en mercados regionales, nacionales e, inclusive, internacionales. Permitir la coexistencia estratégica y harmónica del modelo de agroexportación de cultivos viables, con el modelo de la finca familiar y comunitaria, detonaría la dinamización de la economía agraria y generaría amplios beneficios para el país. Además, sería el primer paso para comenzar a construir en Guatemala la soberanía alimentaria que nos beneficiaría a todas y todos en el largo plazo.

En la medida que continuemos negándole a otras guatemaltecas y guatemaltecos la mera posibilidad de vivir libres de angustia, tristeza, humillación y miedo, no podemos considerarnos ciudadanas y ciudadanos plenos, ni tampoco seres humanos dignos.

Al entender el hambre en su dimensión humana, reconociendo así que sus causas no son inevitables, sino que corresponden a una realidad social particular, podemos empezar a entender que su solución radica en una voluntad política concreta que todas y todos podemos decidir asumir en este momento.

Si realmente deseamos vivir en una democracia moderna, reconoceremos más temprano que tarde que el hambre en Guatemala nos implica a todas y todos, hoy.

fuente: cAgita! de herramientas


[1] 1973. Illich, Ivan. Tools for Conviviality. New York: Harper & Row, Publishers.

[2]
1998. Moore Lappé, Frances, Joseph Collins, Peter Rosset, Luis Esparza. The Institute for Food and Development Policy (FoodFirst). World Hunger: 12 Myths. Nueva York: Grove Press.

Foto portada por Fernando Rosales.

5 Centroamericanos

Noviembre 28, 2009 by Alan  
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Si toda lista se define por lo que excluye, siempre valdrá la pena hacer el ejercicio de imaginar ese lado oscurecido de la luna.
El suplemento Babelia del diario El País entrevistó a 100 personalidades contemporáneas de América Latina y, a partir de sus votos, estableció una lista de los 10 personajes más influyentes para la región en los últimos 200 años, es decir, en los primeros dos siglos de nuestra historia moderna. Hablamos de los pensadores, literatos, estadistas, científicos y artistas que han definido los mapas culturales, políticos y sociales de los países latinos
Mi intención no es criticar esta lista, pues viene con el aval de muchos pensadores y personajes con trayectorias importantes, sólidas y de respeto. Además que toda lista será siempre discutible y sujeta a las más agrias polémicas, razón por la cual me prevengo de derrapar en tales fangos. Nada más me pareció llamativo que de los 100 entrevistados se haya decidido incluir apenas a 2 centroamericanos, cosa que, obviamente, terminó redundando en una desaparición casi absoluta de la ponderación sobre el papel de los habitantes del istmo en la lista de constructores de la patria grande.
De la lista de estos 10 arquitectos de nuestra realidad, me permito señalar, como mínimo, una ausencia atroz: la de Rubén Darío, el nicaragüense que transformó la lengua castellana.
No puedo dejar de decir, además, que en el especial de Babelia se menciona de pasadita a Rigoberta Menchú y hubo alguien que se atrevió a citar por enésima vez el microDinosaurio monterrosiano. Hay asimismo una columna de Horacio Castellanos Moya y una pequeña reseña de Rodrigo Rey Rosa sobre Las venas abiertas de América Latina. Con todo, a mí me sigue pareciendo que valdría la pena hacer una pequeña lista alternativa, con por lo menos 5 personajes centroamericanos que, por sus méritos encuadrados en el marco de este bicentenario, merecerían ser mencionados y citados en cualquier panorama continental del presente y del futuro de Latinoamérica:
1. Rubén Darío. Poeta que transformó la lengua española y que operó una profunda revolución en nuestras literaturas.
2. Francisco Morazán. Importante pensador y estratega político, que luchó sin cansancio por conseguir la unificación centroamericana, amparándose en la modernización y las reformas liberales. Según José Martí, Morazán era “un genio poderoso”.
3. Miguel Ángel Asturias. Escritor que realizó la acción literaria más radical e innovadora, en su momento, de rescate del conocimiento ancestral, vinculándolo al desarrollo de una naciente modernidad latinoamericana. Figura fundamental que abrió los caminos del boom y un justo premio Nobel de literatura.
4. Augusto César Sandino. Revolucionario sui generis, seguidor de Mme. Blavatsky y antimperialista furibundo que resignificó la identidad centroamericana desde la dignidad más combativa. Su ejemplo y figura han sido de enorme influencia para los más recientes movimientos sociales de todo el continente.
5. Rigoberta Menchú Tum. Polémica y combatida por razones muchas veces baladíes, resulta algo más que una simple líder indígena y se ha constituido en una especie de ícono pop de las voces que siempre se han deseado acallar, defenestrar o minimizar. Su fórmula de emergencia: ser pobre, indígena y mujer. Y no amedrentarse por ello. El Premio NObel de la Paz que obtuviera en 1992 pavimentó la visibilidad mediática para las luchas indígenas más recientes en todo el continente.

Son Altepee: Grupo de Son Jarocho en Café Libre

Julio 20, 2009 by renata  
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Zapateado y poesía cantada, improvisada, remix de ritmos indígenas, africanos,  europeos, versos y baile de tarima…

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El Son Jarocho es música buena y agradable: buena por la riqueza de su polifonía y por sus dificultades interpretativas; agradable por su expresión de un gozo de vivir que admite pocos, aunque profundos, momentos de tristeza.

El son se toca con la jarana, una guitarrita de cinco cuerdas de las cuales tres son dobles. Las dos reglas estrictas a seguir para un buen son jarocho son la creatividad y poder improvisar. El son jarocho alcanza su máxima expresión durante los fandangos, fiestas auténticamente populares, llenas de alegría, a las que concurren uno o varios grupos de soneros y danzantes y es a una de esas fiestas que puedes asistir este Jueves 23!

Son Altepee: Grupo de Son Jarocho y mucho más que eso…

El grupo Son Altepee, (Náhuatl “son del Pueblo”), no solo compartirá con los asistentes la mezcla mestiza de sonidos y movimientos con influencia africana, española e indígena en el baile de Son Jarocho que está preparando para este Jueves La Luciérnaga. Y es que sus miembros son también parte de un entramado cultural local formado por un centro cultural y una radio comunitaria en la Sierra, donde son animadores culturales y también producen radio y cine documental. Así que además del fandango y zapateado de tarima, Son Altepe compartirá con nosotros una serie de “cortos” producidos por el colectivo y que reflejan la vida jarocha, el espíritu del fandango y del encuentro de “jaraneros”. Los integrantes de Son Altepe son apasionados y comprometidos con la defensa de sus pueblos, su cultura su tierra.

DATOS DEL EVENTO

Proyecto cultural de Luciérnaga invita para este jueves 23 de julio a un concierto de música veracruzana (son jarocho), a partir de la 8 de la noche, en la 3 avenida 6-51 zona 1. Contribución: Q20.00

- VIERNES @ 8:30pm en el Café No Sé: 1 Ave. Sur, Antigua. Contribución Libre.
- SÁBADO @ 8pm en La Esquina: 6 Ave. Sur, Antigua. Q.25.00 (incluye una chela)
- DOMINGO @ 11am en La Casa del Mango: Callejón de los Nazarenos, Antigua. Libre.

Más información:
sonaltepeenguate@gmail.com

Itzel achik’anik*

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Elena Kame es un hechizo, muerde con su boquita canina , su saliva conduce al gran río, hacia profundas cuevas y altos cerros, su amor es un encanto que ciega el camino adormeciendo las razones de la cabeza, su voz quebranta los huesos de la melancolía devolviéndose en murmullo y carcajada, sus uñas saben a chile y a cacao, traga en fluido de lava, sella con cera de abeja, dedica sus lagrimas a los símbolos arcaicos de la tristeza, cuerpo de lluvia invisible dibuja tumbitas de colores y pinta sus mejillas con achiote, indescifrables estrellas de papel brillante le adornan la sien, su rostro es la máscara cáustica y burlona de la memoria, envuelve sus corazones con hoja de tusa perforando delicadamente los pezones del sonido, enhebra latidos que lucen como cuentas de collar antiguo, hace sonrojar a las espinas, amando con la tenacidad de quien ha bajado descalza y desvanecida los nueve niveles del inframundo, Elena Kame se desborda como al principio de los tiempos en el gran final de los tiempos, su espíritu es hechizo y encanto a la vez.

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Se expande tú voz en baja frecuencia corazón de plasma delicado al tacto, con mis deditos sucios te dejare mis huellas colgadas, te dibujare palabras que surjan del mas regurgitante de los sentimientos, del más voraz de los sentimientos, seré la voz de los pájaros que no te dejan dormir por las mañanas diciéndote que el mundo es triste pero que la vida sigue cantándole a la muerte, intentare devorarte como la única forma de salvar la esencia de nuestro tiempo, este tiempo que crece sin nombre, que avanza sin la compañía de sus hijas e hijos, cerrare un momento mi nervio óptico para verte con la piel, presionare los botones plateados como quien estruja una fruta para calcular su maduración y llegare de inmediato a ti gracias al cuarzo y a los veinte circuitos del tiempo subterráneo.

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La melancolía es una enfermedad espontanea e irreversible, lentamente extiende sus raíces en las ramificaciones del árbol de la vida, lento hablamos, lento pensamos, lento hacemos, lento decimos, lento olvidamos, los flujos nerviosos cabalgan desbocados bajo los relámpagos de la tormenta triste, los dos lados del alma se desconectan en un universo subterráneo, afuera el sol calienta y la gente sonríe, nosotros en un arrebato de emoción por la tibia luz solar también sonreímos escarbando frenéticamente para encontrar nuestra propia sonrisa, hasta que se nos caen las uñas como pedazos de lagrimas rotas, pedazos que recogemos a escondidas para que nadie los vea, porque son pedazos feos y ruines, porque son nuestros pedazos, entonces comprendemos nuestra naturaleza, entonces creamos símbolos color turquesa y fucsia, entonces nos fragmentamos y nos desdoblamos en el pasado, somos nuestra inquisición, nuestro colonizador, nuestro verdugo, nuestro torturador, somos eso cuando nos vemos al espejito, espejito y nuestro sepulcro se ilumina en un acto místico de revelación espontánea.

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Itzel achik’anik

Ketzaq le nuware’

E k’o pa nuq’ab’, kinka’y q’aj chi kech,

Chi kijujunal kewajilaj,

Kinka’y chi kech ri nuware’ pa nuq’ab’,

Kechuwinik e q’aynaq chik,

Xaq inch’awach’ik

Ri uchikopil ri nuk’u’x kchuwinik,

Kintze’n ta chik,

Kintze’n ta chi wi la’c

Kinjaq ri nuwach

Ko ta chik k’o ri nuware.

* Significado en español: mal sueño.

Textos: poeta guatemalteca  Rosa Chávez

Fotografías: Fernando Rosales, desde Flickr.

Para Alan García, de Rigoberta Menchú Tum sobre la crisis de Bagua

Junio 14, 2009 by Primer Palabra  
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Señor Presidente:

Con indignación y dolor he sido testigo a distancia del giro de los acontecimientos en la República de Perú, a raíz del rechazo de los pueblos indígenas amazónicos a los acuerdos comerciales internacionales suscritos por su persona en su calidad de Presidente, violatorios de la Constitución Política, del Convenio 169 de la OIT, la Declaración Sobre Derechos de los Pueblos Indígenas de Naciones Unidas y las leyes de su país.


La brutal respuesta del Estado peruano en Bagua, el 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, a la resistencia indígena en defensa de la Madre Naturaleza (tras 56 días de movilización amazónica, fracaso del diálogo y postergación de la derogatoria de varios decretos legislativos), ha costado la vida de numerosas personas y el desplazamiento de cientos de familias en busca de resguardo para evitar ser víctimas mortales de la acción represiva de la fuerza pública.


La supuesta ‘conspiración internacional’ denunciada por su gobierno, es una farsa. Los pueblos indígenas del Continente sólo están reclamando consulta, participación, respeto a las comunidades originarias y salvaguarda de la naturaleza. Están rechazando en forma enérgica la subordinación de la clase política y de los empresarios nacionales a los poderosos intereses de las compañías transnacionales. Muestran con dignidad su rostro y se movilizan por la identidad, las culturas ancestrales y el vínculo íntimo de ‘vida humana – Madre Naturaleza’. Emergen, se levantan y luchan en contra de una concepción de desarrollo que empobrece a la gente, mata paulatinamente al planeta Tierra y envilece los verdaderos intereses nacionales en cada país. Esa es la ‘conspiración internacional’ a la cual Usted y su gobierno aluden.


Por tal motivo, me uno al clamor de los ciudadanos y ciudadanas de mi país y del mundo y demando de Usted y su gobierno el cese de la represión en Bagua, se levante el estado de emergencia y toque de queda en la Amazonía, se detenga la persecución en contra de la población y dirigencia, y se realice una investigación internacional para una aclaración total de los hechos en los cuales se perdieron vidas humanas y lo cual condenamos enérgicamente en esa región, así como se dé paso al irrestricto respeto de los derechos de los pueblos indígenas y las comunidades campesinas. El ejercicio de derechos no debe criminalizarse. La represión estatal debe ceder espacio a la búsqueda racional de soluciones mediante el diálogo y la negociación con voluntad política real.


Atentamente,


Rigoberta Menchú Tum

Un Estado con Nación: Bolivia

Febrero 1, 2009 by Kajkoj  
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Desde tempranas horas de este domingo 25 de junio, cuando el calendario maya marcaba Wajxaqib I’x[1], la mayor parte de los bolivianos, aquellos y aquellas que desde la colonia y posteriormente con la creación de la primera república, comenzaron a ser la población excluida y marginada, como sucede en todos los países del mundo, principalmente de América Latina, se dieron cita a seguir construyendo la “revolución democrática cultural”.

Los pueblos indígenas-campesinos, los mayoritariamente pobres y extremadamente pobres, como quechuas, aymaras, guaranis, chiquitanos, guarayos y afrodescencientes, entre otros, quienes se encontraban entre los 3.8 millones convocados para compartir, han podido enfrentar el racismo y la discriminación a lo que han sido sometidos durante muchos años por una minoría mestiza-criolla, quienes se han podido adueñar de la tierra y de los territorios indígenas.

El proceso iniciado hace muchos años y fortalecido con las movilizaciones que dieron inicio en 1990, por el territorio, por la coca, posteriormente por el agua y luego por los hidrocarburos, hasta la llegada a la presidencia de Evo Morales Ayma en el año 2005, han estado dando frutos, aunque con grandes pruebas como el papel que ha jugado la oposición de Santa Cruz de la Sierra, no tanto en contra del proceso boliviano que abandera Evo y el MAS, como muy bien lo dice el Presidente Evo: “la oposición no está en contra del proceso, sino en contra mía, porque no están contentos que un indio sea el presidente”.

Todos los obstáculos ganados por el Presidente Evo Morales, el MAS y el Pueblo Boliviano, le faltaba uno para consolidarlo más y era este referéndum constitucional; y cabalmente hoy llega a su culmen para seguir con el proceso de refundación de la Nueva República de Bolivia. El que haya ganado el Si con un 65.85% en contra de un 36.45 por el No (datos no oficiales), significa que Bolivia está reconfigurando también la democracia en América Latina.

Llena de emoción una señora de La Paz, vestida con su pollera (indumentaria que utiliza la mujer paceña), entrevistada por un reportero de Telesur, cuando le preguntan cuál es su opinión sobre la noticia que había ganado el sí, responde: “hay que bueno, ahora si somos libres, ahora si estoy harto de contenta, ya no nos van a intimidar, a humillar, desde hace muchos años nos han discriminado, ahora si vamos a la libertad”

Esto es la sensación de todos los pobres y extremadamente pobres de Bolivia. Con razón el Presidente Evo Morales en su discurso (www.telesurtv.net), acompañado del Vicepresidente, ministros y prefectos, afirmaba: “estamos derrotando al neoliberalismo, estamos caminando hacia la Revolución Democrática Cultural. Hoy Bolivia es un Estado con Nación y este triunfo es por la conciencia del pueblo”.

Según Evo Morales, esta no es ganancia de Evo, sino del pueblo y de la Constitución y se demuestra que se “está gobernando obedeciendo al pueblo”. Esta situación permite apreciar una nueva forma de ver a la democracia. No es la democracia burguesa, en donde un grupo de “supuestos representantes”, elaboran leyes, normas, acuerdos, etc., sin consultar al pueblo.

Aquí se termino el estado colonial, se acabó el colonialismo interno y externo. En cuanto a lo interno, podemos intuir que se refiere al papel dominador y salvaje que los burgueses, terratenientes, multinacionales, han jugado en contra de la población boliviana y externa consideramos que se refiere a las imposiciones principalmente del gobierno norteamericano, recordemos que Bolivia, expulsa el año pasado al embajador de Estados Unidos por estar promoviendo acciones de rebeldía en contra del presidente.

“Aquí empieza la nueva Bolivia, un estado con Nación, aquí empieza la libertad para llegar a la igualdad de los bolivianos y las bolivianas y devolverles la dignidad”. Bolivia deja de ser neoliberal para constituirse en plurinacional, la descentralización se convierte en autonomía.

Esta última afirmación de Evo Morales y reconocida en la nueva Carta Magna, está en sintonía con el reconocimiento de la existencia de 36 pueblos indígenas, con igual de derechos que todos los bolivianos y bolivianas.

Los 411 artículos de la nueva Constitución de Bolivia, reconocen el derecho pleno de los pueblos a elegir lo que han querido desde siempre. La Constitución reconoce, con igual de jerarquía, las autonomías departamentales, provincial, territorial indígena y municipal. Además de reconocer tres tipos de democracia: la representativa, la directa y la comunitaria[2].

Con la aprobación en referéndum, Bolivia, nos demuestra no sólo como se derrota a la burguesía nacional, a los terratenientes, al neoliberalismo, sino también al multiculturalismo neoliberal, que al igual que el indigenismo, somete y coopta a los y las líderes y destruye a los pueblos indígenas.

Estamos ante un tiempo importante. Nuevamente el pachakutik, el nuevo baqtun, el nuevo sol, está dando esperanzas, pero éstas solo se encontrarán bajo un solo lema “destruir al imperio, destruir el neoliberalismo” y “fortalecer la conciencia de los pueblos oprimidos”.

No es que la Constitución origine la división como lo manifiesta en un artículo en la Prensa Libre de Guatemala[3]. Así como lo afirmaba una estudiante universitaria la semana pasada, si llegara a gobernar un o una indígena Guatemala se fomentaría la división. Tenemos un desconocimiento de la historia, no conocemos las causas de la división, de la exclusión y de la desigualdad latinoamericana.

Los grandes problemas que hoy afectan a los pueblos indígenas-campesinos[4], radican en cuando se establece en definitiva el modelo colonial de explotación, principalmente con el sistema de repartimientos y las encomiendas. El primero consistía en la entrega a los conquistadores de grandes extensiones de tierra para uso y abuso. Las encomiendas permitían la asignación de tierra a los colonizadores incluyendo una cantidad de indígenas esclavos a su cargo. A partir de semejantes método los conquistadores y sus descendientes van despojando a los campesinos de sus tierras y estableciendo inmensas haciendas de las que dependen los indígenas. A medida que transcurre el tiempo la situación de estos últimos se torna insoportable[5]. Posteriormente se fortalece con la independencia y luego con la famosa reforma liberal.

Entonces, lo que hoy estamos viviendo en Bolivia, tiene su origen desde los años mismos de la Colonia y de la Independencia, cuando se crea la primera República. Cómo lo manifestaba en mi artículo anterior[6], ahora es Bolivia, luego le seguirán los otros. De esta cuenta el triunfo del Sí, es el triunfo del pueblo ahora no solo boliviano, si de los pueblos indígenas del mundo. Por eso para los pueblos, este es un reto, sobre todo para el movimiento indígena de Guatemala. Bolivia nos está trazando el camino de cómo pasar de la “resistencia al poder”.

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[1] Jaguar, tigre, la energía femenina y la energía felina. Representa el altar maya, o sea el Tab’al, los cuatro B’alameb’ (cuatro primeros hombres y cuatro primeras mujeres), inteligencia, madre tierra, espíritu protector de los cerros, planicies y montañas. Es un día propio para establecer buenas relaciones basadas en la claridad.

[2] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=79713

[3] http://www.prensalibre.com.gt/pl/2009/enero/26/291200.html

[4] Este termino indígenas-campesinos, es utilizado frecuentemente por los líderes sociales de Bolivia.

[5] Sicilia, Luis, José Carlos Mariátegui, un Marxismo Indígena, Colección de la Izquierda Latinoamericana, Argentina, 2007.

[6] Abya Yala, por el camino a la libertad, www.albedrio.org, www.aporrea.org