Puro Mula gana en Festival de La Habana

Diciembre 15, 2009 by renata  
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Sí, puede que en otros rincones del planeta no, pero aquí, en Guatemala, Joel podría ser cualquiera de nosotros. Joel tiene 28 años. Vive todavía con sus papás (como muchos), le encantan las Gallos (como a todos) y está fantaseando con esa idea de ser músico, guitarrista (como tantos). Una vida muy completa y ocupada, por supuesto. Y es por eso no le viene muy en gracia tener que cuidar a su pequeño sobrino… de esos niños hiperactivos, hipertelehipnotizados, vestido de tortuga ninja, que para colmo se le sale de la casa sin permiso y allí empieza “Puro Mula”.

Producida por BPS y rodada enteramente en la Ciudad de Guatemala, la película Puro Mula ha ganado ahora el premio postproducción Latinoamericana en el Festival de Cine de La Habana.

El Best Picture System (BPS) es un colectivo de formación y creación artística cinematográfica que desde su creación en el año 2006 en San Antonio de los Baños, Cuba, ha agrupado a talentosos dedicados al cine de Venezuela, Guatemala, Puerto Rico, Costa Rica, Panamá, Chile, México y Cuba entre otros. Se puede decir que sus producciones son un auténtico esfuerzo colectivo, orgánico, que desde Guatemala están produciendo una nueva forma de cine Latinoamericano más allá de lo nacional.

Desde  {Primer Palabra} los felicitamos y esperamos ansiosos el estreno el próximo marzo.

Fotografías:

Cine Latino por daquella manera.

Ninja por Manuel Cernuda

Slingshot Hip Hop

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Dirigido por Jackie Salloum, el documental Slingshot Hip Hop recoge las historias de jóvenes palestinos viviendo en Gaza y en Israel. Ellos han descubierto en el Hip Hop una poderosa herramienta política para hacer visibles las divisiones impuestas por la situación política así como la pobreza que es otra barrera.

Estos chicos han elegido la música y las palabras como la mejor forma de resistencia ante la violencia y la injusticia. Desde retenes de seguridad internos hasta muros, desde las diferencias generacionales hasta las distintas normas según el grupo étnico, esta película que participó en el Festival de Cine Sundance describe la vida de jóvenes palestinos que han hecho más que cruzar un muro, han acercado la vida cotidiana en la franja de Gaza a nosotros, en el otro lado del mundo.

Festival de Cine Centroamericano en Viena

Mayo 29, 2009 by Primer Palabra  
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No desaprovechen esta oportunidad. Para más información pueden dejar sus comentarios acá.inscribeteya

Küstendorf

Enero 1, 2009 by renata  
Filed under Accion, Cine, Mundo, Portada

“Perdí mi aldea durante la guerra. Por eso mi deseo de construir mi propia aldea. Organizaré seminarios para la gente que quiera aprender a hacer cine, música, o pintar cerámica. Es el lugar donde ahora viviré y donde mis amigos me visitarán de tiempo en tiempo. Sueño con un lugar abierto, con diversidad cultural pero capaz de mantenerse libre de la globalización”.

Emir Kusturica, cineasta e inventor de Küstendorf.


La vida es un milagro: la musa

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Después de todo, pensó Kustic, hay un tiempo, un espacio, una poesía de la cordillera. Las atrocidades peores suceden en los sitios y a la gente más bella, suceden sí, a ellos, allí. Se silencian fácilmente. Corderos. No podría ser en otra parte, a otra gente. Precisamente debe ser allí porque la característica de crudo, de atroz, de casi imposible, es que sucedan donde no se esperaba, a esos intocables, sitios no previstos por nadie, conocidos por pocos.

No podría pensarse barbarie en la barbarie misma. En ciudades inmundas, en gente ruin, viciada, a delincuentillos rotos. No golpea ni espanta al mundo lo que le pase a esa escoria. Noticias que solo quedan un día sonando en el aire, que van a dejar una imagen, letras breves, titulares, y la gente solo va a  voltear una página, una más, quince, veinte, diez, cien. Never again, again, again..

Una estación de tren en medio de montañas. Montañas en medio de la nada. Una estación de tren que no es de pasajeros, que es a su vez morada del cuidador del tren ausente, cuida más bien los rieles, los caminos, preparando la vía para que esa máquina ausente llegue a su destino.  Siempre preocupado por el burro que puede bloquear el camino del tren que aún no llega, no ve venir la guerra.

La vida se corta de golpe, llega esa nota anónima por autoridad anónima, con firma nombre y apellido. Con requerimiento. Con fecha. Llega esa orden de mandar a un niño que no quiere volverse hombre de salida forzosa, de su estación al campo, al campo de batalla. Se rompe el niño y el paraíso. Una guerra ajena. Dice un diálogo del guión de Kustic: “Si se trata de ser inteligente toda la vida, al final no se prueba nada. Todo es teoría. Pero es que después de Hiroshima ya no hay teorías”. Y así, entre esas ideas y dilemas transcurrió la filmación de Life is a Miracle, la premiada película del serbio Emir Kusturica. Pero mientras filmaba esta serie de sinsentidos e imágenes que reflejaba la incoherencia de la guerra de los Balcanes, los habitantes en las montañas y una serie de recuerdos de su aldea y su vida de aldeano lo invadieron. No despegaba la mirada de la montaña. El final de la tarde de las filmaciones transcurría entre tertulias y música, y parecía un lugar imposible la locación. Inexistente. Y Emir ya no se quiso ir ya de allí.

La montaña donde se filmó le recordaba a su casa. Y es que alguien más allá de sus pensamientos le dijo a Emir:

No podrás jamás volver a tu casa porque ya no hay casa. No podrás volver a recorrer tus calles como eterna rutina porque esa rutina ha sido tijereteada, no hay rutina ya. No hay camino de vuelta, no hay forma de compensar, te has quedado sin más aldea que la desdibujada en fotos y parches de recuerdo”.


El pueblo de Kustu: la montaña cobra vida.

kustendorf1La aldea del cineasta fue reducida a cenizas durante la guerra.  Emir Kusturica se negó a perder su pasado pero sabía que era un imposible el recuperarlo y la distorsión histórica y la demonización de los serbios aumentaban en el mundo, destruyendo una identidad de siglos. Como un acto de resistencia (uno bien delirante) compró la montaña  pelona de Mecavnik que había sido el set de su película e inventó un futuro distinto. Fundó Küstendorf.


Fue tan bueno el resultado que la aldea de madera ha recibido hasta hoy cien mil visitantes, entre ellos el Rey de Dinamarca, Maradona y Manu Chao. Además, su diálogo con el entorno y armonía comunitaria y ambiental le valió para ganar el premio  de Arquitectura Philippe Rotthier.

Ahora Küstendorf tiene una pequeña iglesia que se asemeja a una miniatura de la catedral de Belgrado, una vía férrea con planes de expansión, la infaltable biblioteca y una sala de cine llamada Underground para cien personas, donde se exhiben películas de cine independiente a los del pueblo y alrededores.  Es un lugar que se resiste a ceder lo propio por lo global, pero no por eso deja de ser abierto, internacional. No es excentricidad, es un proyecto vivo y en evolución que rescata la memoria de lo perdido revalorando e inventando desde la esencia serbia.


El arte (no) está en transición

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Mientras Serbia se mueve de comunismo a capitalismo, de guerra a paz, rumbo a la globalización, Kusturica grita: el arte no está en transición, y crea Küstendorf como un refugio. Un refugio y un espacio creador. Cada Enero celebra un Festival de Cine Internacional que se perfila como de los más importantes del mundo, además de talleres de cine independiente. La galería del pueblo se mantiene siempre activa con exposiciones y propuestas nuevas, que retan a los serbios a cuestionar su identidad, sin dejar de ser un lugar donde esa identidad misma se preserva, donde aún se pinta la cerámica a mano característica de la región y la comida rápida es palabra prohibida.

Hoy, imágenes de serbios y kosovares llenan las pantallas y los diarios presentando escenas de violencia, de rechazo, de confrontación. Pero ahora usted sabe que siempre hay otros sitios, otra gente, mucha, la más, que queda fuera de la escena de los telenoticieros. Kusturica sigue explorando en sus creaciones. Acá el trailer de su próximo estreno, que no veremos por estos rumbos, del cual sabrán más en nuestra próxima edición de la Revista.


Los sueños que se quieren se concretan, solo es cuestión de visualizar imposibles en montañas vacías. O crear nuestro propio Küstendorf.


*Abogada 2.0, practicando el periodismo ciudadano y comunitario con Global Voices On Line, explorando las vías sociales y legales para construir puentes de comunicación, de creación y de entendimiento en medio de las diferencias, y de la indiferencia. De arte y posguerra