Itzel achik’anik*
Junio 21, 2009 by Primer Palabra
Filed under Literatura, Opinión, País, Portada, Pueblos Originarios
Elena Kame es un hechizo, muerde con su boquita canina , su saliva conduce al gran río, hacia profundas cuevas y altos cerros, su amor es un encanto que ciega el camino adormeciendo las razones de la cabeza, su voz quebranta los huesos de la melancolía devolviéndose en murmullo y carcajada, sus uñas saben a chile y a cacao, traga en fluido de lava, sella con cera de abeja, dedica sus lagrimas a los símbolos arcaicos de la tristeza, cuerpo de lluvia invisible dibuja tumbitas de colores y pinta sus mejillas con achiote, indescifrables estrellas de papel brillante le adornan la sien, su rostro es la máscara cáustica y burlona de la memoria, envuelve sus corazones con hoja de tusa perforando delicadamente los pezones del sonido, enhebra latidos que lucen como cuentas de collar antiguo, hace sonrojar a las espinas, amando con la tenacidad de quien ha bajado descalza y desvanecida los nueve niveles del inframundo, Elena Kame se desborda como al principio de los tiempos en el gran final de los tiempos, su espíritu es hechizo y encanto a la vez.
Se expande tú voz en baja frecuencia corazón de plasma delicado al tacto, con mis deditos sucios te dejare mis huellas colgadas, te dibujare palabras que surjan del mas regurgitante de los sentimientos, del más voraz de los sentimientos, seré la voz de los pájaros que no te dejan dormir por las mañanas diciéndote que el mundo es triste pero que la vida sigue cantándole a la muerte, intentare devorarte como la única forma de salvar la esencia de nuestro tiempo, este tiempo que crece sin nombre, que avanza sin la compañía de sus hijas e hijos, cerrare un momento mi nervio óptico para verte con la piel, presionare los botones plateados como quien estruja una fruta para calcular su maduración y llegare de inmediato a ti gracias al cuarzo y a los veinte circuitos del tiempo subterráneo.
La melancolía es una enfermedad espontanea e irreversible, lentamente extiende sus raíces en las ramificaciones del árbol de la vida, lento hablamos, lento pensamos, lento hacemos, lento decimos, lento olvidamos, los flujos nerviosos cabalgan desbocados bajo los relámpagos de la tormenta triste, los dos lados del alma se desconectan en un universo subterráneo, afuera el sol calienta y la gente sonríe, nosotros en un arrebato de emoción por la tibia luz solar también sonreímos escarbando frenéticamente para encontrar nuestra propia sonrisa, hasta que se nos caen las uñas como pedazos de lagrimas rotas, pedazos que recogemos a escondidas para que nadie los vea, porque son pedazos feos y ruines, porque son nuestros pedazos, entonces comprendemos nuestra naturaleza, entonces creamos símbolos color turquesa y fucsia, entonces nos fragmentamos y nos desdoblamos en el pasado, somos nuestra inquisición, nuestro colonizador, nuestro verdugo, nuestro torturador, somos eso cuando nos vemos al espejito, espejito y nuestro sepulcro se ilumina en un acto místico de revelación espontánea.
Itzel achik’anik
Ketzaq le nuware’
E k’o pa nuq’ab’, kinka’y q’aj chi kech,
Chi kijujunal kewajilaj,
Kinka’y chi kech ri nuware’ pa nuq’ab’,
Kechuwinik e q’aynaq chik,
Xaq inch’awach’ik
Ri uchikopil ri nuk’u’x kchuwinik,
Kintze’n ta chik,
Kintze’n ta chi wi la’c
Kinjaq ri nuwach
Ko ta chik k’o ri nuware.
* Significado en español: mal sueño.
Textos: poeta guatemalteca Rosa Chávez
Fotografías: Fernando Rosales, desde Flickr.
Slingshot Hip Hop
Junio 14, 2009 by renata
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Dirigido por Jackie Salloum, el documental Slingshot Hip Hop recoge las historias de jóvenes palestinos viviendo en Gaza y en Israel. Ellos han descubierto en el Hip Hop una poderosa herramienta política para hacer visibles las divisiones impuestas por la situación política así como la pobreza que es otra barrera.
Estos chicos han elegido la música y las palabras como la mejor forma de resistencia ante la violencia y la injusticia. Desde retenes de seguridad internos hasta muros, desde las diferencias generacionales hasta las distintas normas según el grupo étnico, esta película que participó en el Festival de Cine Sundance describe la vida de jóvenes palestinos que han hecho más que cruzar un muro, han acercado la vida cotidiana en la franja de Gaza a nosotros, en el otro lado del mundo.
Trans 2.0: entrevista con Julio Serrano
Junio 4, 2009 by Primer Palabra
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Un 23 de abril falleció Miguel de Cervantes, William Shakespeare, el Inca Gracilazo de la Vega entre otros grandes autores de la literatura universal, suficiente razón para que UNESCO declarara este día como el día internacional del libro y del derecho de autor. A propósito de ello y en el contexto de una exposición de arte contemporáneo llamada “Después de Gutemberg”, surge la publicación de un libro de autoría confusa, viral. Julio Serrano, escritor, blogger y editor es el editor y autor de los textos del libro TRANS 2.0, una especie de libro-rizoma, hiperlibro, libro viral, o como prefiera nombrársele. El proyecto consistió en dividir el libro en 46 partes que fueron distribuidas en igual número de blogs, partiendo de un home que funciona a manera de índice (www.translibro.com). Serrano comparte con Primer Palabra algunas reflexiones sobre esta nueva publicación, sobre la literatura y su horizonte de nuevas tecnologías, pero antes…
Primer Palabra: Tu nuevo proyecto tiene como eje el mundo digital, las nuevas tecnologías, los mecanismos de la Web semántica. ¿Cómo es tu relación con el Internet? ¿Te consideras un “nativo digital” o un “migrante digital”?
Julio Serrano: Empecé a usar el Internet en 1997, en parte culpa de mi hermano y sus amigotes geek que siempre viven presionándose el botón de “actualizar”. Desde entonces y hasta ahora el Internet se ha convertido para mí en una forma de entender mi mundo y mi momento histórico. Paso conectado todo el tiempo que pueda, sin embargo aún conservo la calma cuando no tengo el wireless en acción, digo, sobrevivo sin el Internet. En ese sentido soy un migrante, de los primeros supongo, y sería esa visagra entre el nativo y el migrante, como toda mi generación, lo suficientemente duchos para ser parte íntegra del mundo digital, pero con la frustración de tardar 6 días más que nuestro primito en topar el juego.
PP: ¿Cómo influyen los nuevos medios digitales tu obra en cada etapa? ¿Todavía escribes en papel?
JS: Mi relación con la tecnología siempre ha sido buena, curiosidad y entusiasmo han hecho su fruto en mi adaptación a esa especie de “velocidad de transferencia” con que la historia transcurre. Los nuevos medios y la creación literaria son excelentes compañeros, si pensamos la literatura como una forma de organizar el lenguaje (la programación es otra forma de hacerlo), entonces las nuevas tecnologías nos proveen una amplia gama de recipientes para verter la palabra, para hacer volar al signo por nuevos desiertos, el simple hecho de pensar que mi libro es físicamente un montón de unos y ceros, que no son sino 5 o 0 voltios, ya da para emocionarse. Y pues escribo en papel cuando de plano no tengo la compu a la mano, total, tengo muy mala letra.
PP: ¿Por qué TRANS 2.0?
JS: TRANS 2.0 es una metáfora de varias cosas, básicamente el libro es un registro del habla y cosmovisión de una clase media urbana que, para fines prácticos, podría ser la guatemalteca, pero que de alguna forma basa su razón de ser en una poética popular y colectiva de donde nos viene el habla. Sí, el lenguaje se crea todos los días en una serie de desplazamientos y de intercambios, de ahí TRANS, como prefijo metafórico de nuestro presente, presente de migraciones, de cambios, de operaciones, de toma de consciencia de la porosidad natural de nuestra interacción. Qué pasaba entonces si trataba de llevar este registro de desplazamientos a esa hiper cartografía del web, si lanzaba sobre esa enorme mesa el signo que trata de representar el contenido de TRANS, de ahí el 2.0, que no es si no capacidad de interacción, el 2.0 es esa toma de consciencia de la porosidad, de que lo que tengo no vale por tenerlo yo si no por su posibilidad de entrar en diálogo con otros códigos, de ahí que volcar la poesía en el rizoma de la web era aplicar esa teoría del diente de león de la que habla Doctorow, lanzar las semillas aleatoriamente para que en el eco de las palabras surgieran nuevos signos.
PP: ¿Cómo crees que el TRANS 2.0 cambia la relación autor – lector?
JS: Aunque traidicionalmente el lector es ese individuo que toma un libro y que se inserta en la intimidad papel-lector, vale la pena incluir al lector de los ojos iluminados, es decir, el que lee en la pantalla, así dividiría yo los 2 tipos de lectores con los que contamos (me refiero específicamente a la plataforma textual, la lectura de textos). En ese sentido el hecho de haber entregado un libro rizoma, un libro hiperlinqueado presenta un reto y a la vez un cuestionamiento tanto al libro impreso como al pdf, cuáles son los límites del libro y cuáles los del autor, en este último cuestionamiento parte del ejercicio consistía en que los bloggers colocaran el fragmento que les asigné sin que colocaran mi nombre, de tal manera que sus lectores se toparan con un texto que de inmediato considerarían creado por el dueño del blog; así se leen varios comentarios de “qué cambio de estilo”, “qué bien te quedó el texto” o “no me gusto este tu post”, pero entonces viene a cuestionarnos la naturaleza de la autoría, ¿existe en el lector esa relación autor-texto, en el que el signo se transforma en función del conocimiento previo del autor?, ¿puedo seguir hablando de mi autoría ante un lector que con mucho sentido le adjudica la autoría al autor del blog?, finalmente ¿a dónde nos lleva preguntarnos esto?, la reflexión pues apunta hacia la idea de patrimonio y el mundo 2.0, mundo que está pensado para cuestionarnos más que para darnos respuesta, así pues, hasta dónde la literatura es “patrimonio” del autor, si pensamos que en los blogs que estuvieran bajo una licencia Creative Commons el texto estaría bajo esa licencia, y en los que no se indicara así estaría bajo el Copyright, entonces, cómo se escurre la creación entre la dialéctica del derecho de autor y el dominio público, la creación, pues, puede que sea ajena a los razonamientos de la ley del derecho de autor, de cualquier manera el lector encuentra algo de sí en el texto, indistintamente del origen del mismo, lo cual no creo que sea un cambio como tal, en ese sentido, TRANS 2.0 reivindica entonces al lector.
PP ¿Son distintos tus lectores digitales a tus lectores en físico?
JS: Técnicamente los son, aún es frecuente ver personas que simplemente no leen en pantalla, por lo que el grupo lector se ve afectado. Termino de preparar el TRANS 2.0 Manual de usuario, una adenda impresa en la que se incluirán textos que amplían la lectura del formato web, y que como todo manual se podrá descargar en pdf, esta adenda termina entonces la reflexión entre las posibilidades del libro impreso y el digital, esperaría yo que quienes no lean en pantalla luego de leer el Manual de usuario impreso, se animen pues a tomarse una hora frente a la pantalla. Entonces la apuesta es que mis lectores digitales y los físicos sean el mismo.
PP ¿Puedes contarnos cómo fue la producción y publicación colaborativa del libro?
JS: Ha sido un experimento muy gratificante, alrededor del libro se ha generado una hermosa amenaza de fiesta. Yo creo que el mundo blogger-literario es un universo de ida y vuelta, el intercambio autor-lector es quizá la parte más enriquecedora del blog, publicar mi libro en blogs de amigos-lectores fue un gran privilegio para mí, compartir el espacio simbólico que representa para cada uno “su” sitio, era de alguna forma llevar la comunicación a un nuevo plano, uno con mucha más confianza. Así pues pedí a mis productores que si lo consideraban oportuno escogieran una imagen que ellos creyeran dialogaba con el texto, pude ver con mucha sorpresa cómo esa imagen que escogieron transformó radicalmente el texto, cada uno hizo su interpretación y de la intervención visual del texto surgió uno nuevo, uno que habla de algo muy distinto a lo que me pudo haber movido a escribirlo. Lo mismo con el autor fantasma del que hablé arriba. El índice diseñado por Elisa Álvarez, que varios lectores refirieron a Rayuela, la inclusión de los videos de Cien Pies Producciones como parte de libro, la reinterpretación tipográfica que hicieran los chicos de El Pepián y finalmente el libro en blanco que acompaña a TRANS 2.0 permiten pensar en algo más que una producción colectiva, finalmente, en varios sentidos podemos hablar de una creación commons de la que tuve el privilegio de ser el editor.
PP: ¿Cuáles son los resultados hasta ahora? ¿Habrá TRANS 2.0 impreso?
JS: El ímpetu que generó el proyecto en los días efímeros que tenía que tener fue sorprendente, una reseña publicada en inglés en Global Voices fue traducida a 8 idiomas, contenidos generados a partir del libro, como reflexión sobre autores y publicaciones, sin hablar de los comentarios y reflexiones sobre la literatura y cultura guatemalteca contemporánea. Sin embargo insisto que la fiesta colectiva que se generó es para mí, en lo personal, el principal aporte, que un libro pueda animar a un poco más de cincuenta personas, solo por el hecho de haber sido publicado es algo para festejarse, lo que el libro genere con sus lectores vendrá por añadidura, por lo pronto ya algunas botellas y una buenas cumbias esperan una reunión
Del TRANS 2.0 impreso, pues saldrá el Manual de usuario como una adenda de la publicación web, mientras que la materialidad simbólica del libro se encuentra exhibida en la exposición “Después de Gutemberg” de la que la publicación es parte, en una urna de vidrio se resguarda el único ejemplar de TRANS 2.0, una edición de lujo con materiales de muy alta calidad y con sus páginas en blanco, como metáfora silenciosa del libro como objeto de culto por un lado, y del web como muestreo efímero y constante de nuestra cultura, esas páginas sueltas son pues las que dan sentido al colofón de TRANS 2.0 “el tiraje de este libro consta de un único ejemplar”.
PP: ¿Y Julio Serrano 3.0? ¿Que sorpresas tienes a futuro?
JS: Bueno, ya veremos qué otro cortocircuito pasa por mi cabeza, hasta ahora Las palabras y los días y TRANS 2.0 han sido muy enriquecedoras experiencias, actualmente trabajo con mis bróderes de Cien Pies en varios proyectos audiovisuales simultáneos, y con la mañana de ir jugando con la sombrilla elástica del lenguaje, pues quien quita y hacemos un libro ilustrado. Por lo pronto varios proyectos Mínimos ocupan mi tiempo, ya veremos qué sale del sombrero.
Si quiere aventurarse por los barrios digitales de Serrano, visite:
www.translibro.com
www.julitoserrano.blogspot.com
www.librosminimos.org
Palabras Callejeras
Junio 3, 2009 by Primer Palabra
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Babeando con el cuchillo en la mano y la camiseta sucia, los ojos se derriten tras los cristales oscuros de mis anteojos baratos mientras la policía pasa y amenaza con detenerse. Qué saben esos rufianes de la bossa pura y del Hai Kai. La jalea que cae sobre el panecillo robado en la esquina justa de las explicaciones es una farza en donde cada payaso actúa deliciosamente. La señora, el arbusto, el oficial molesto con cara de molesto y el universo y sus caldos sacrosantos pesa en el iris del ojo del que sospecha que algo no anda muy bien. Yo no le pido nada señora, solo déjeme estar, el concreto es lo suficientemente grande para que ambos nos tiremos y también es lo suficientemente duro como para adorar la permanencia voluntaria. No creo en el parental advisory y sus hijas tampoco, así que lárguese con el policía que a lo que a usted la falta es un poco de acción de primera. Yo no pretendo nada, solo estos momentos acuosos y el arco iris que nos regala un segundo de ternura me parece una señal divina que pocos leemos con cautela. Mi rasquiña contemporánea, ya no creo en la Rayuela, pero como me gusta el salto de círculo en círculo y esas sombras que nos asustan en la memoria. Blur. Así lo quiso el verso y la justicia poética. Babear, babear y hacerse uno viejo con las señales en el cuerpo y el beat que se pone más Tom Waits. O bueno. Horizontes de octubre y cielos rasos que no comprenden las posiciones en las que tarde o temprano nos obligan a estar. Una bella sirena menor de edad y esas dictaduras del ultrafashion. Nos ponemos hasta el Cake, con una facilidad de cafeína y codependencia. Binaria insistencia de la niña que me pedía a gritos que la hiciera volar, pero yo no soy santo, yo pretendo ser escritor y eso son dos cosas muy pero muy locas y dispares. Señora a mi me gusta el sereno, el pavimento y el dar explicaciones, así que entonces platiquemos, sólo dígale al oficial que soy amigo de la familia.
Llorando titulares sangrantes, las palabras salen olorosas a miedo, porque la justicia poética no llega a tiempo y esa puede ser una justicia poética también. Salir, abrirse uno paso entre el tumulto, oler también el vaho de los lobos cazando, perfumados, con corbata…Los gestos fúnebres de los ciudadanos comunes en su devenir al matadero, todos los días puede ser el último y la gente sabe que en el centro de la tierra hay un imán maligno. Lo saben porque en los estéreos de los autobuses en los que viajan todos los días, lo susurran, lo dicen, lo gritan. Hay palabras entredichas, pero la gente no es tonta, tampoco los gigantes que nunca se cansan de comerse al mundo. Y eso afecta. Comienzan a verse casos aislados, pero casos al fin, de gente que está muerta aunque respire, y eso pasa cuando se muere la esperanza. Esa manía de soñar que las cosas pueden ser diferentes. Incoherencias analizadas en laboratorios de países desarrollados.

Anhelar es un lujo en esta jaula gigante, aunque algunas sonrisas nos confundan con tonaditas bobas en televisión nacional. El rito de salir cada mañana, morirse de traje formal, mientras la maquinaria reporta el ir y venir de las finanzas, tus ojos perdidos entre los ojos de los tienen la mirada perdida, me recuerdan un poco a los míos, extraviados y llorando, titulares que nos repiten cosas tristes como deja vu.
Las palabras que quiero decir se confunden con las palabras que todos quieren decir tarde o temprano, la marea de los gritos de auxilio y el desatino de los que nos tratan de salvar. No hay nada más peligroso en estos días que darse uno cuenta…
Por eso….
Habría que hacerse uno calle, esquina, rito de malandrin y mala palabra, endurar el cuero, sacar las uñas. Saltarse las trancas y no mirar hacia atrás, ni al lado. Porque de todos modos alguien saldrá herido. Habría que tomarse la píldora azul y la roja, y la verde, amanecer buscando vergazos, ver arcoiris en las tolvas cromadas de algunos locos que nos miran, pelar los dientes, encontrar al angel guardian que no porta documentos, perder los estribos encontrarlos, colecccionar dias a salvo en albumes privados, música de huesos, silencios incómodos mientras nos escaneamos, nos hacemos cómplices o verdugos vestidos de cuero, calle oscura, calle iluminada, calle prohibida, calle peligrosa. Banqueta metralleta, estallido de guardias de seguridad y sicarios, esa jalea de hermanos que cambian de nombre, de bando, de religión. La maquinaria sagrada que nos lleva cargados o nos carga con toda su mierda, pero hay horizontes incluso sin horizontes en este tropico narcotizado, aunque la retajila de guardaespaldas nos tapen el paisaje, caen los angeles, recaen los junkys, aparecen los ausentes y se diluyen en este caldo sacrosanto, el pan nuestro de cada día, la costumbre de hacer justicia, un dragón karateka con ojos de fuego nos cuida por diez pesos, o nos mata por tres… Larguémonos en el avión bombardero lanzando minutos de silencio por estas calles desiertas en donde los payasos, las monjas, los policias, los ejecutivos, las niñas, los abuelos, las modelos, el camarero, la modista, el cartero, la bailarina, el bebe, la beba, el poste, el perro, el chiclero, el santo, el futbolista, la enfermera, el maestro, la secretaria, el poeta, esa señora que va pasando por alla atrás, se ven sospechosos cuando nos acusan de sospechosos, en este teatro de sombras en donde la entrada nos cuesta la vida.
Texto y fotografías por Alejandro Marré*. Las fotografías forman parte de una muestra de arte que ha preparado Alejandro, “Armas Típicas”.
Pueden ver más del excelente trabajo de Alejandro en:
www.alejomarre.blogspot.com
www.artemarre.blogspot.com
Influenza Cósmica en México
Junio 1, 2009 by Alan
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La peste
Sábado 25 de abril, por la noche. Vamos desde Ecatepec a un pub irlandés en La Condesa, México D.F., donde nos atiende una muchacha demasiado flaca para la forma en que se mueve. Beatriz insiste en hacer el largo viaje, a pesar de que se rumoreaba el cierre de todos los antros de la zona. Insiste porque quiere saludar a su hijo, quien estudia música en la megalópolis desde hace un par de meses y vive cerca del sector.
Nos acompañan, además de Rodrigo y Julio, guatemaltecos, Nahum y Pablo, mexicanos. Bebemos con cierta apatía un largo tubo de cerveza oscura, mientras vemos llegar al hijo de Beatriz con un amigo. Atrás de ellos, unos funcionarios grises y parcos, con los rostros cubiertos por mascarillas.
Los grises sujetos nos hacen abandonar el bar cuando apenas da la medianoche. Epifanía. Entonces les digo, enfatizando mi mirada hacia los mexicanos: “Algo así es Guate, como México con la peste”.
Hacia ciudad Ecatepec
Jueves 23. Viajo, junto a Rodrigo Rey Rosa, hacia el municipio de Ecatepec, el más grande y poblado de Iberoamérica con sus tres millones de habitantes, para celebrar el día del libro. Ecatepec es un municipio del Estado de México —el lugar donde surgió el actual brote de influenza porcina—, ubicado a una hora, más o menos, del aeropuerto del D.F.
Me siento sano, contento, no existe en mi cabeza ningún presentimiento sobre la futura aparición del virus.
Pero durante el vuelo leo El material humano, la nueva novela de Rey Rosa, lo cual me provoca taquicardia, un ligero ataque de pánico y pensamientos para-noicos que no me abandonan. Esto es lo único que anuncia, sin quererlo, la situación que existirá en México a partir del día siguiente.
Salimos del aeropuerto; parece un día normal en el Distrito Federal, el tráfico y las marabuntas humanas. Taquerías, puestos de tortas, grafitis, miembros de tribus urbanas avanzando como guerreros mitológicos. Entramos a Ecatepec, que es como una Villa Nueva gigante, del tamaño de la ciudad de Guatemala. Parece un lugar próspero, aunque los cerros dibujan amplios sectores de desfavorecidos.
Al acercarnos al hotel Fiesta Inn, todo comienza a lucir luminoso. El sol es radiante y el chofer que nos lleva es gracioso, sin ser simpático. Nos habla de un escritor llamado El Valedor, quien, según él, no tiene parangón. Reímos. En nuestras cabezas comienza a florecer una botella de mezcal y el esperado concierto de Lila Downs, programado para el sábado, en el mismo festival adonde fuimos invitados.
Llegamos a Ecatepec un día antes de la noticia de la peste. Las personas todavía no andan con mascarillas y en el aire lo que hay es la felicidad de celebrar el día del libro, con una feria llena de joyas y rarezas, todas a precios de me lo llevo. Hay un podio y unas sillas dispuestas en la explanada frente al Ayuntamiento, donde realizaremos nuestra lectura. Guatemala es el país invitado de la pequeña, pero dignísima feria, que se lleva a cabo en el marco del Festival Internacional Nuevos Vientos.
Entre el público me llama la atención un joven que viste bufanda, desafiando a los 32 grados Celsius del ambiente. La bufanda casi le oculta el rostro; es una especie de premonición de los enmascarados que comenzarán a aparecer por todas partes tan sólo un día después.
No more Lila, no more Aterciopelados
Viernes 24 de abril. El joven poeta Julio Serrano llega desde Guatemala justamente el día en que estalla la noticia sobre la epidemia de influenza que asuela a México. Hacemos una lectura en la Biblioteca Municipal, con un público muy animado y atento. A la mitad de nuestra presentación, somos interrumpidos por unas funcionarias de Salud Pública que entregan mascarillas a escritores y concurrentes.
Alguien estornuda al fondo de las sillas y el local se ve invadido por una avalancha de risitas nerviosas. Al terminar la lectura les digo que seguramente nosotros, los guatemaltecos, somos las “malas influenzas”. La gente sonríe, unánime.
Más tarde almorzamos acompañados de funcionarios ediles. Beatriz acaba de llegar desde Guatemala. Apenas comenzamos a saborear la naciente psicosis colectiva, cuando aventuro, en forma de chiste, que el festival será cancelado debido a una peste de fiebre porcina. Lo digo sin pensarlo mucho, un arranque. Devolviendo el chiste, Nahum acusa a Julio de traer el mal desde Guatemala, mientras asonamos la carcajada, Julio incluido.
Minutos después se confirma que el festival se cancela, lo cual nos deja sin nuestras lecturas y sin los conciertos de Lila Downs, Aterciopelados y La banda de Tom Waits, entre muchos otros artistas del más alto nivel. Ahora sólo tengo puesta una mascarilla y estoy muy lejos de las estrellas.
Por la noche, viendo la televisión en mi habitación del hotel, registro, no sin cierta sorpresa y recuperando un poco la paranoia que sufrí durante el vuelo, que efectivamente las autoridades informan que no se trata de una simple influenza, sino de una mutación similar a la gripe porcina: una influenza porcina.
¿Peste porcina o gripe cósmica?
Sábado 25. Salimos por la tarde hacia Teotihuacán, buscando olvidarnos del clima tenso y los delirios colectivos que susurran innumerables causas de la influenza porcina, mega-líticas e irreparables consecuencias y exuberantes pronósticos milenaristas.
Pasamos antes a la Biblioteca Municipal de Ecatepec, donde nos agasajan con chicharrones, una especie de ironía sutil para resistir el embate de la realidad. La mujer que los ha preparado nos dice que no hay peligro alguno. Y si lo hubiera, pues que de algo hay que morirse.
Mientras escribo esto, informan por la radio que han fallecido ya 150 personas por causas asociadas a la influenza porcina en México. Se han reportado más de 1,500 casos de personas hospitalizadas por la misma causa. Siento miedo y refuerzo mis defensas mentalmente.
Vemos por las ventanas, la gente conduce sus carros con tapabocas. Una quinceañera lleva una mascarilla muy chic, de color rosado, con brillantina. Hasta para protegerse de los virus malignos es prioritario no perder el estilo. Unos niños muy imaginativos, lucen máscaras de lucha libre. Consigo adivinar la de Octagón y veo, admirativo, a Máscara Sagrada.
Al llegar al sitio arqueológico, notamos que la gente entra y sale también con mascarillas y tapabocas, esquivando a los vendedores de artesanías y a algunos indígenas que suenan unos pitos que simulan el rugido de jaguares y los graznidos de las águilas. Parece que la mayoría de los turistas sale huyendo; avanzamos a contracorriente.
Subimos a la Pirámide del Sol; en su cúspide abro El Universal y leo lo siguiente:
“En los últimos años, cuando los científicos esperan la aparición de un nuevo y mortal virus mutante de la influenza, se discuten muchos posibles orígenes, creyendo algunos científicos, como el extinto Fred Hoyle, que su origen puede encontrarse en el espacio.
En la década de los 50, el polémico astrónomo inglés propuso que partículas orgánicas o virus podrían vivir en el medio interplanetario y ser lanzadas ocasionalmente hacia la Tierra por la actividad del Sol, provocando epidemias”.
Veo a lo lejos a la Pirámide de la Luna e imagino que el polvo estelar cae sobre nosotros con forma de virus, precisamente para que todos consigamos recordar estos lugares sagrados y cósmicos. Recordar sus lecciones y su conocimiento. Un virus que viaja desde los asteroides para ponernos en contacto con la Tierra.
Desciendo casi corriendo de la pirámide, queriendo llegar al baño que vi en la entrada; siento un malestar estomacal súbito. Estando ya abajo, paso junto a unos vendedores de ponchos y éstos señalan un remolino de aire negro; uno de ellos me dice: “Uy, el otro día uno de esos se llevó a una pobre señora, mejor que tengas cuidado”.
La peste II
Lunes 27. Julio, Rodrigo y Beatriz partieron hacia Guatemala ayer por la mañana. Yo me quedé en el D.F., pese que la presentación de mi libro Trenes de alta velocidad, en la Casa del Poeta Ramón López Velarde, ha sido cancelada, como todos los eventos públicos. Pero improvisamos una presentación para los amigos en la colonia Narvarte.
Son las 10 de la mañana y salgo al balcón de este lindo apartamento metropolitano. Veo pasar a las personas en la calle. Observo a un niño con la mascarilla mal puesta, como si fuese un babero. Una señora lo usa de forma tal que parece un pasamontañas, una Subcomandante Marcos con cuerpo de tamalera. Ahora miro a una hermosa chica paseando a su perro; ella no usa el tapabocas, pero el cachorrito sí. La estupidez del amor.
En Sanborn’s hay un grupo de gente preocupada por no poder asistir a misa. Están bien vestidos, un aire casi aristocrático. Todas las iglesias están cerradas, ex-plican. La gente reza desde sus casas y comulga con hostias imaginarias. Los evangélicos miran en todo esto la confirmación de sus predicciones, aseguran con cierta ironía. Imagino que los fieles de la Santa Muerte estarán más serenos.
Hay una construcción en la esquina y los albañiles no cesan en su labor. Veo un puesto de tacos, en la esquina contraria, y muchas personas incapaces de resistirse a la tentación.
Escucho, de boca de una persona con aspecto intelectual, en el Metrobus, una teoría que comienza a circular como rumor, sobre la posibilidad de que el virus de la influenza porcina se trate de una especie de bomba biológica lanzada durante la reciente visita a México del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Una señora más bien humilde va sentada junto a mí, habla sola. Se dice a sí misma que esto es la antesala de la revolución que sucederá en 2010. Zapata vive.
Mientras escribo esto, tiembla la tierra y salgo de nuevo al balcón. Todos están afuera de sus viviendas y tienen mascarillas celestes y blancas, conversan nervio-sos. En la radio informan que el sismo fue de 5.7 en la escala de Richter, con epicentro en las costas de Guerrero.
Los rumores y especulaciones alrededor del brote de influenza porcina en México, ya son otra peste. Apresto los oídos y escucho.
Hay quienes aseguran que toda la situación de emergencia es un montaje del partido que controla el gobierno federal, buscando con esto cancelar todas las actividades culturales y masivas previas al 5 de mayo, fecha que termina la posibilidad de organizar eventos con tinte propagandístico, con miras a las elecciones municipales de julio. En la región metropolitana domina el partido opositor de izquierda, el PRD.
Otros aventuran que se trata de un ensayo de los mecanismos de control social, preparando el terreno para una inevitable militarización del país. Todo esto en el marco de la guerra al narco.
Otras críticas, menos conspirativas, son hechas directamente a las autoridades en general. Se les señala de no contar con datos a tiempo y de no haber ido creando escudos. También se escucha en conversaciones la crítica a la reducción gubernamental de los presupuestos en investigación, salud y educación.
Es indudable que esta epidemia afectará al flujo de turismo a México, además de crear una psicosis internacional donde la imagen de los mexicanos se está viendo afectada. Esto dará nuevos pretextos para las restricciones migratorias, en un momento de crisis financiera en los Estados Unidos.
Ahora la paranoia regresa y me imagino que al volver a Guatemala seré visto desde mi llegada al aeropuerto La Aurora como un posible agente de contagio.
Me ha escrito esta mañana Claudia, amiga bióloga residente hace años en Estados Unidos. Ella señala como culpables a los agro-negocios, quienes modifican tanto las cadenas agro-alimentarias, transformando vertiginosamente los procesos naturales, que las cepas de virus que antes sólo afectaban a animales ahora están ampliando su alcance.
Una doctora mexicana, en cuyo rostro se lee la tristeza, dice en la televisión “esta es una cepa mortal”.
Martes 28. Por la mañana, después de una fiesta, veo a mis amigos limpiar el lugar, con sus tapabocas puestos. La radio continúa dando consejos y proponiendo medidas para evitar el contagio. Las personas llaman a la radio y en su voz es posible adivinar el terror. El locutor dice que ha sido una “temporada surrealista”, refiriéndose a los temblores del día anterior, que se combinan con la emergencia nacional, provocada por el virus.
Todos los restaurantes del D.F. están cerrados; apenas se puede tomar un café en algunas terrazas. La gente acude a los supermercados para apertrecharse como si se tratara de resistir a una invasión alienígena o a la guerra del fin del mundo.
Paseo por el parque México, junto a una amiga. Un teporocho (charamilero) se acerca a pedirnos un cigarro. Le decimos que no tenemos. Él responde que no importa, que de cualquier forma hoy sí que todo se va a la chingada. Asegura que él visualizó este escenario desde hace más de 10 años, pero que nadie quiso escucharlo, que nadie ha querido buscar la luz.
Subo al Metrobus, de vuelta al apartamento en la Narvarte. Pocos vamos sin el rostro cubierto, una especie de resistencia silenciosa o un torpe desafío al en-torno. La gente no se habla y miran todos hacia el frente, como si presenciaran las escenas de su vida en una pantalla invisible. Nadie se habla, nadie se toca. Me recuerda un poco a la gente que viaja en los autobuses de Guatemala.
A pesar de todo, no me siento incómodo por acá. ¿Será que me gustan los lugares apocalípticos? Miro mi boleto de avión, acaricio mi mascarilla y me pregunto qué pasará conmigo.
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Blog: www.alanmills.blogspot.com
Ilustraciones: Lady Orlando, CC BY, Mondi CC BY
Nota: Este artículo fue publicado en Magacin Siglo XXI, si desea leerlo en impreso.
Francisco Goldman conversa con Primer Palabra
Mayo 29, 2009 by Primer Palabra
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Francisco Goldman, autor guatemalteco - estadounidense, que aún muchos lectores locales tienen pendiente descubrir, es el padre de novelas reconocidas en el verdadero ring literario mundial. Basta con saber de sus obras: La larga noche de los pollos blancos ganó el premio Sue Kaufman de la Academia de Artes y Letras de Estados Unidos y fue finalista por el premio PEN/Faulkner; Marinero raso fue uno de los finalistas por los premios International IMPAC Dublin Fiction Prize, The Los Angeles Times Book Prize y PEN/Faulkner, y designado, por Hungry Mind Review, uno de los 100 mejores libros estadounidenses del siglo; El esposo divino, publicada en 2005. Sus obras han sido traducidas a 10 idiomas y The Art of Political Murder, un trabajo no ficcional basado en el caso del asesinato del obispo Gerardi, en Guatemala que estuvo en la lista de los más vendidos por el New York Times. Como editor colaborador de Harper’s Magazine, cubrió América Central en la década de 1980. Sus trabajos han aparecido en muchas otras revistas, incluyendo The New Yorker, The New York Review of Books y The New York Times Magazine. En 1998, recibió una beca de Guggenheim Foundation y se desempeñó en el Center for Scholars and Writers de la Biblioteca Pública de Nueva York, durante 2000 y 2001. Es miembro de la junta directiva de American PEN. Su libro más polémico, El Arte de un Crímen Político, es un reto para las verdades oficiales y a medias que rodean el asesinato de Monseñor Gerardi. Ahora este guatemalteco compite con escritores de la talla de Naomi Klein y Enrique Vila Matas por el prestigioso premio de literatura Warwick. Ante tal trayectoria periodística nuestra conversación se desarrolló por el necesario exámen a los medios en Guatemala y al panorama cultural así como el rol de los intelectuales en el hoy y para el futuro.
- Primer Palabra: En tu libro desmantelas la verdad oficial de los hechos y expones otro punto, un punto obviado por los medios. Otra verdad. Recién se ha hecho el anuncio de la apertura de los archivos militares y de la creación de una nueva fiscalía dedicada al Caso de Gerardi. ¿Crees que está lista Guatemala para la verdad? ¿Cómo va a reaccionar la gente?
- Francisco Goldman: Yo creo que la mayoría de los guatemaltecos están listos para la verdad. Eso lo puedes ver manifestado, hasta cierto punto, en los resultados de las recientes elecciones. Un voto para el General Pérez Molina era un voto para los que jamás quieren que salga “las verdades” sobre que pasa y que ha pasado en Guatemala. Un voto para Otto Pérez Molina era también un voto en favor de los medios, que tanto apoyaron su campaña, medios, como vimos en el caso Gerardi, básicamente deshonestos y cínicos y siempre interesados en mantener el status quo más cerrado -medios concentrados en la capital-. En efecto, los guatemaltecos rechazaron todo eso, y votaron por un gobierno que a pesar de todo, al menos hace lo mínimo… está dispuesto a abrir tales archivos, seguir con el caso Gerardi, pequeños espacios que parece ofrecer.
- Primer Palabra: ¿Crees que una novela puede tener un efecto positivo a nivel político? ¿Crees que puede ayudar a comprender a la gente el juego político?
- Francisco Goldman: Pues parece que un libro, editado fuera de Guatemala puede decir cosas que a veces están más o menos prohibidas en el discurso público de un país como éste, puede introducir ciertos hechos o hipótesis como un “topic” de discusión en la política. Justamente eso sucedió con The Art of Political Murder.
- Primer Palabra: Muchos escritores latinoamericanos son la “voz”, son “autoridad” para los temas de cada país… ¿Cuál es para ti el rol del escritor para ayudar a crear un imaginario democrático?
- Francisco Goldman: Estoy en contra del idea que haya reglas que dictan cual debe ser el papel de un escritor. Cada escritor busca lo suyo, el mundo de la literatura debe servir siempre como un ejemplo de la más pura democracia, donde nada está prohibido, donde todo se puede decir.
- Primer Palabra: Un libro en Guatemala sobrepasa los diez dólares. La televisión es gratis. Un alto número de personas no sabe leer y escribir. No saben español. Las radios comunitarias son criminalizadas. Es difícil entonces esparcir un mensaje. Sin embargo en tu libro das con la clave: es el chisme, el rumor, el medio más efectivo en un país ignorante, iletrado para producir historias y calumnias. ¿Crees que esos chismes están siendo validados por los medios masivos de comunicación?
- Francisco Goldman: Internet ha cambiado todo. Contra ese río infinito de voces y de información y desinformación, los grandes medios de comunicación están perdiendo su poder y dominio sobre “la verdad.” A través del internet, ya no se puede callar la voz del público. El problema es que también eso quiere decir que las mentiras, las calumnias, los rumores, tienen aún más resonancia y ubicuidad. Es un problema extremadamente difícil. Por eso yo creo que es importante que se desarrollen los pequeños periódicos locales, y las radios comunitarias, quienes quizás, si hacen muy bien su trabajo, a través de personas respetadas y con raíces en las comunidades, pueden lograr una calidad de credibilidad probada, algo que las fuerzas invisibles, anónimas o desconectadas, viniendo de muy arriba o de afuera -sea el internet o la televisión- muchas veces no tienen.
- Primer Palabra: Los complots, los rumores, los falsos enemigos. Eso también pareciera ser dirigido desde el gobierno. ¿Quién es el “enemigo imaginario” hoy, en Guatemala? ¿Qué se demoniza?
- Francisco Goldman: En Guatemala, como en otros países del mundo -pero sin duda, con una zaña particular- se demoniza a mucha gente. Siempre, desde el poder, demonizan a los que traen verdades incómodas: eso hicieron con monseñor Gerardi y con los muchachos de la Organización de Derechos Humanos del Arzobispado. Pero también, surgiendo como una reacción a su propia futilidad, buscan víctimas vulnerables, objetivos contra quienes pueden descargar todo su odio e inseguridades. Anti homosexuales, racistas, clasistas. Eso pasa también en los Estados Unidos. Por ejemplo, gente que, al sentirse frustrados por el desastre de la guerra en Irak, repentinamente descargaron esa rabia contra los migrantes indocumentados latinoamericanos. Como no podían vencer a los iraquíes buscaron un grupo más fácil contra el cual podían hacer su demostración de fuerza. Sí han sido exitosos al afectar a los pobres mexicanos buscando trabajo, a las madres guatemaltecas trabajando en horribles cárceles-fábricas como esas en New Bedford.
- Primer Palabra: ¿Habrá traducción del Libro El arte de un asesinato político?
- Francisco Goldman: Sí, la versión traducida saldrá en Editorial Anagrama, después del lanzamiento y promoción de “El Esposo Divino”, mi nueva novela inspirada por la estancia de José Martí en Guatemala, y también sus dieciséis años en New York. Creo que The Art of a Political Murder saldrá unos seis o ocho meses después. De hecho ya está traducida. La traductora es una chapina brillante con mucho conocimiento del caso.
- Primer Palabra: ¿Y cómo sabrás, este número de la revista, el primero, trata de utopías… cuál es una de las tuyas?
- Francisco Goldman: Algún día me gustaría que Anagrama cediera los derechos a alguna editorial de Guatemala del Arte de un asesinato político, para tener una edición barata que cualquier persona pudiera comprar y leer.
Festival de Cine Centroamericano en Viena
Mayo 29, 2009 by Primer Palabra
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No desaprovechen esta oportunidad. Para más información pueden dejar sus comentarios acá.
TRANS 2.0: No me voy a mover para no hacer ruido
Abril 22, 2009 by julio
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No me voy a mover para no hacer ruido, para que cuando golpeen estas paredes redondas suene mi cuerpo a líquido, a cierto aceite antiguo destilado, me quedaré quieto y no será el dolor en mis rodillas ni el estirón de mi cuerpo entumecido pretexto suficiente para cagarla en un gemido, otros han podido hacerse agua y óxido en estas pipas cada vez menos de moda, a fuerza de rayos x y de asfixias, me haré agua porque si viajara en una caldera también me haría fuego, justo como me hice metal sobre los trenes y me hice arena en el desierto, me voy a hacer acuoso y poco espeso, para ver si así, sí, si tal vez la sed de las rocas de calor acepta este mi tercer intento, porque siempre habrán formas de hacerlo.
Conversación en el futuro
Abril 5, 2009 by Primer Palabra
Filed under Entrevista, Literatura, Opinión, Portada
6:00
Existe la posibilidad de que este artista, en una región paralela, pudo haber sido antes amigo nuestro, talvez por una correspondencia, por dibujos dejados al azar sin aparente destinatario, por mapas que corresponden a la invisibilidad y terminan en un vacío significante, invisible, anónimo, pero que de pronto pueden llegar a ser más reales que la gente que transita por la misma calle, día con día, a la salida de casa para ir al trabajo.
Alan Mills ha viajado mucho y ha publicado con éxito varios libros de poesía, pero sobre todo ha sido un nómada… y estaba lejos para mí la posibilidad de poder entrevistarlo. Llegó puntual a Sophos de la Plaza Fontabella, con su “Poetry Rock Star’s Hair”, la mirada que lo ha hecho célebre desde México hasta Chile, su tez morena, y en la mano el signo de su pasión: un libro.
No llegó solo, unos pasos atrás, lo acompañaba Ballard1, más serio que un muerto, y más blanco que una hoja de papel bond. Nos saludamos. Ballard, se sentó en una de las sillas libres y no dijo nada en toda la conversación, parecía irse inmortalizando conforme entraba la noche. En seguida apareció la mesera por el pasillo largo y nos ofreció el menú. Alan pidió una Gallo y yo repetí mi pedido de café americano.
Eran las seis de la tarde.
Afuera el mundo; las casas con piscina de la zona diez, los ventanales nebulosos de la casa de enfrente y los árboles fieles a la naturaleza y a la alta decoración urbana. Cuando vos digás -me dijo, su voz era grave, educada, como esas voces cínicas y permanentes.
Lester Oliveros: Esta bien, te voy a leer algo que bajé de internet y me pareció muy interesante, vos decís que sos como “una especie de marero del lenguaje de la civilización”, y que sos como “una mezcla de un artista conceptual con un escritor convencional”.
Alan Mills: Sí, más o menos eso es lo que soy.
Lester Oliveros: Pues para empezar con esta suerte de entrevista-conversación, ¿podrías contarme alguna anécdota de tu niñez?
Alan: Bueno, en mi casa de la zona 6 de Mixco tenía una gigante colección de revistas, habían de Archi, La pequeña Lulú, Mortadelo y Filemón, muchos…, no recuerdo cuántos más; y pues en cierto momento no quise saber nada de todos ellos, guardé como por un año las revistas en una valija muy grande, de viajes. Después de ese tiempo, me volvieron las ganas de leer mis revistas y, ansioso, fui hasta la valija y al abrirla encontré una enorme rata -me enseñó con las manos su tamaño -con una fila de ratoncitos, que deshicieron mi colección con tal de hacerse un nido, estaban postrados en el pica-pica de mis revistas. Me recuerdo que cerré la valija, la llevé al techo y le prendí fuego.
Lester: ¿Fue en el techo?
Alan Mills: En la terraza de mi casa, y sentí como si fuera una ceremonia, la incineración de una época para dejar la ignorancia (o quizás la realidad) atrás; además la rata es un animal que detesto. En algún poema de Los nombres ocultos escribí que me complace escuchar el chillido de las ratas…
Lester: Revisé algunas de las entrevistas que te han hecho en medios internacionales y me gustó una pregunta, que quisiera planteártela así, de nuevo: ¿La palabra es el pez o aún es el anzuelo?
Alan: Esa entrevista no me la hizo ningún medio, fue un amigo, el Erick. Aquella vez contesté que era el anzuelo. Yo creo que ahora es el pez, como un pez globo que se convierte en piedra; un pez que se inflama y luego se queda fijo, imagínate que la palabra es el mar y el pez termina siendo una roca colorida más, adentro de un arrecife luminoso.
Lester: Me di cuenta en otras entrevistas que decís un discurso poético lleno de imágenes, estas imágenes las sentís, las ves o…
Alan: Me las imagino, pero es algo volátil, que se esfuma.
Alan me cuenta sobre un libro suyo que está en proceso, y me dice que en gran medida su blog2 es el lado B de ese libro. Yo le hago algunos comentarios que pensaba dejar para después, pero dado el momento, le digo que su trabajo me interesa porque contiene muy buen material narrativo que me ha ayudado para ver desde ahí posibilidades para lo que yo mismo escribo. Me habla de su juego de invisibilidad, del gran deseo de permanecer en el anonimato para poder hacer su trabajo, de la vacuidad. Le digo algo sobre su texto en el que se nombra Ex Poeta y me dice que es un juego que empezó por otro poeta que ha trabajado todo el tiempo con esa actitud3; le hablo de la calidad lúdica de sus textos y me dice “lo lúdico es lo lucido, y creo que si jugáramos más en esta sociedad seríamos mas sanos mentalmente; reírnos y aprender, el aprendizaje siempre ha sido mejor si es entendido como juego”.
Vemos pasar unas mujeres y Alan me dice lo importante que ellas han sido y son para su vida, me dice algo sobre el amor. Hablamos de Jorge Amado y sus novelas, de los gustos sexuales, le pregunto sobre las mujeres latinoamericanas. Conversa con pasión y como si fuera tejiendo una red, metódico, con una ingenuidad magistral de poder saltar de una imagen a otra sin temor al error o a la incomprensión, seguro de su intuición. Logra entablar una conversación profunda pero relajada, como la magistral trompeta de Miles Davis; y termino haciéndole la pregunta que pensaba dejar para el final.
Lester: ¿Qué pensás del mundo, ahora que has viajado por América y Europa, creés que cabe la posibilidad de que la poesía se expanda a pesar de los medios de comunicación y sus estrategias de mercadeo rancio, o que la poesía disminuya hasta ser nada más un recuerdo de una civilización que no pudo trascender su propio egoísmo?
Alan: Esa es la mayor pregunta. La revolución, como la hemos conocido, es una ficción colectiva, que al materializarse siempre termina en decadencia, pues no modifica el estado de conciencia anterior. Hay un libro de Úrsula K. Leguin (comentado por Fredric Jameson), donde plantea que la utopía está condenada a fracasar como materialidad, que un sueño al ser cumplido desarrolla su propio reverso como pesadilla. Entonces, creo que ahora quedará buscar nuevas formas de vida a través de la ficción y eso tiene que ver con la poesía. Todo se arruinó, es lo que veo. Obama es el hombre que ahora pretende, quizás en vano, salvar ese modelo de humanidad, que se ha perdido. A ver cómo nos va. Pero en el futuro la nueva conciencia humana será el juego. La telepatía será una realidad alternativa, los libros quedarán obsoletos, porque nos contaremos las historias con el pensamiento y uno se la confiará al otro, hasta armar grandes sagas. Esto corresponderá siempre a una lucha contra el establishment, contra el modelo de humanidad arruinado. Mirá ahora al Fidel, decrépito, vestido con tenis y un traje deportivo rojo, me parece que eso es un poco distópico. Por otro lado, el tiempo no está acabando, apenas está empezando.
Lester: Has dicho que has leído cuatro veces el Popol Wuj.
Alan: Sí, cuatro traducciones distintas; el Popol Wuj me ha marcado, necesito leerlo, sé que también fue así para Miguel Ángel Asturias, para Cardoza, uno se identifica con la Guatemala de ficción cuando está lejos.
Hablando de eso estábamos cuando se oyó un estruendo. Yo no pude ver bien por la distancia. Un mesero cayó al suelo, agua por todos lados, un florero quebrado, las flores tiradas a la par del hombre. Alan trató de levantarse, pero vimos que muchas personas fueron en su ayuda. Mirá, justo hablando del fin y ahí el símbolo. El hombre que cae y se levanta, dignamente, levanta las flores, mira, se sacude el polvo, limpia lo destruido -me dijo, como una revelación. El camarero llegó después y le preguntamos cómo había sido. Dijo que un cliente había puesto pie y él había tropezado. Pero era cierto lo que decía Alan, el hombre no se había ensuciado, seguía limpio. Además, por un momento me pareció que tenía algo que ver con las señales que da la vida, con nuestro destino. No hace falta volverse paranoico -me dijo inmediatamente -solo hay que saber ver e interpretar.
Síncopes
Lester: ¿Dónde empezaste a escribir Síncopes?
Alan: Empecé en París, y lo escribí pensando en por qué no quería volver a Guatemala. Pero la verdad que estando en París quería volver acá, no soportaba el invierno y estar en ese país, vivir ahí sin un centavo es casi un suplicio (risas), es un poco difícil. Con Rodrigo Rey Rosa hablamos de que ya ningún escritor latinoamericano puede vivir en París a la manera loca con la que varios hicieron leyenda; bueno, esto no es ninguna novedad, hace años que hasta escriben libros sobre eso.
Lester: ¿Qué pasó entonces con el texto?
Alan: Me invitaron a dar unas lecturas a México, en aquel momento, mientras vivía en Francia. Les respondí que muchas gracias, pero que no estaba en Guatemala, así que el pasaje les saldría demasiado caro, que era mejor invitar a otro. Me contestaron, muy a la mexicana “¿por qué nos respondes así, si nosotros te estamos invitando”. Y entonces me fui a México, donde me encontré a varios poetas que me han sido fundamentales, ese viaje por alguna razón fue muy especial, el trópico de Villa Hermosa, Tabasco. Ahí, en esa especie de zona intermedia, como que terminé de entender lo que quería mostrar con Síncopes, pero el libro lo concluí acá en Guatemala.
Lester: No he leído Sincopes, es una desventaja, sólo he leído los fragmentos que has publicado en la web. Pero hablás de un lenguaje de la violencia, hablás de que querés un habla, una forma de decir Guatemala de diferente forma.
Alan: Mirá, cuando yo me enfrenté a lo que quería decir, me di cuenta que, como en el libro La Naranja Mecánica, necesitaba reproducir una lengua violenta, construir un idioma; cuando yo digo “shic tu pus mamit”, es una onomatopeya del dolor, cualquiera imagina a uno de nuestros seres oscuros tratando de violar a alguien, eso era lo que buscaba. Es un libro violento, como La Noche de Balam Mills, pero no por temática, es el lenguaje mismo, la comunicación en sí misma muestra su violencia. Hablo de Guatemala, sí, pero como metáfora de algo total.
Lester: Dijiste en una entrevista que ya no querés volver a escribir otro Síncopes.
Alan: Sí, pero creo que La Noche de Balam Mills será lo último en esa clave un tanto trágica.
Ballard sonrió por primera vez, se veía su cara como la pasta de un libro nuevo. Alan dio un trago de su cerveza que se veía cristalizada como un trofeo dionisiaco. Hablamos de París. Es lindo París -me dijo -cuando vayás te va a gustar.
Lester: Vi por internet todas las entrevistas que te hicieron el año pasado en París4, te vi al lado de Rodrigo Rey Rosa, gran creador, y recuerdo ese museo donde fueron a presentar sus propuestas, una belleza.
Alan: El Quai Branly, magnífico. Todo París es un museo, cada calle, cada avenida… Tuve la grandísima suerte de poder regresar allá, ahora como un escritor, y ya no como un falso estudiante sin dinero …
Lester: Esto es algo de tu personalidad que me sorprendió mucho, esa forma de escribir y de movilizarte, la invisibilidad, la ilusión de estar en muchos lugares a la vez y que tus lectores lo crean. La forma en que juegas a tiempo completo con la ficción.
Alan: Sí, la verdad es que cuando he estado en México escribo con México en la cabeza, con toda su cultura por dentro, y cuando estoy en Francia, de igual forma, pero a veces no se dan cuenta los lectores de mi blog, creo que hay gente que piensa que nunca he salido de Guatemala. Y está bien así. A veces, otros creen que vivo hace años en España, muy chistoso. Otros me imaginan en las playas de Copa Cabana, bebiendo caipirinhas, o escapando de una turba por alguna favela paulista. Busco cierta invisibilidad, moverme en diferentes planos, vivo en una dimensión donde tengo trazado lo que voy a hacer y las cosas van sucediendo. Como ves… estoy un poco loco -risas -.
Lester: Menos mal. Creo que la lucidez se confunde con la locura.
El mesero llegó a preguntar si necesitábamos algo más. Ballard levantó una mano, pero su transparencia lo hacía impresentable y el mesero no lo notó. Le llevó otra cerveza a Alan y a mí me retiró la taza. Pedí agua. Comentamos sobre los medios de transporte, me contó que quería hacerse de una bicicleta para movilizarse por Sao Paulo. Me habló más de su libro. El viento fuerte y frío nos levantó por fin. Me queda pensar que Alan es un mito, que nunca llegó a la cita, o pensar que el único real era J. G. Ballard, o creer en todo, hasta en los símbolos de esa noche en Sophos.
En las gradas eléctricas, al despedirnos, recordamos con risas, el texto de Javier Payeras, en el que habla de los escritores, sus viajes, los congresos literarios, las mujeres, que hay algunos que hasta se creen unos “poetry rock stars”, y Alan sonrió abiertamente:
Alan: Por lo menos uno que lo haga. O uno que se lo crea.
Lester: Sí, por lo menos que uno lo haga .
Alan: Aunque eso, ese estrellato, en realidad siempre será ficción y hasta una distopía. La verdad es que sólo el amor nos salva…
8:30//
/Destinos y Publicaciones 09/
Alan Mills, actualmente artista en residencia en Brasil, publicará en dicho país la edición trilingüe (portugués, francés, español) de Síncopes, con Editorial Demonio Negro. Editorial Piedra Santa publicará una edición inglés – español de Síncopes para distribución local. La noche de Balam Mills también será publicada en este año.
Paris lo recibe en grande, del 14-18 de mayo, Salon du Livre d’Amérique Latine. En septiembre participará en el Festival Internacional de Poesía de Rosario, Argentina.
Para leer una compilación de Alan Mills puede descargar Testamentofuturo.
Texto cortesía de: Lester Oliveros Ramírez
1 James Graham Ballard (1930) es un escritor británico de ciencia ficción. Un gran número de sus escritos describen distopías. Autor del libro Crash, que también fue llevado al cine.
2 http://alanmills.blogspot.com/
3 Jose Angel Cuevas
4 http://alanmills.blogspot.com/2008/11/tranger-un-jour-tranger-toujours.html
http://alanmills.blogspot.com/2008/11/paris.html
Entrevista de Lester Oliveros con Alan Mills.
Fotografía de Portada: El Vuelo, por Mondi.
Otras: Hearthead by Bueno.
Premio de Narrativa Ribera del Duero // 09: Javier Sáez de Ibarra
Marzo 22, 2009 by renata
Filed under Literatura
Se ha anunciado el resultado de la primera edición del Premio de Narrativa Ribera del Duero otorgado a Javier Sáez de Ibarra, autor de “Propuesta Imposible”
Acá un pequeño fragmento de uno de los relatos incluídos en el libro:
“Ya de manera sucinta por el perentorio desmembramiento de la multitud, acuciado quiso inventariar otros objetos ante los cuales pudiéramos reproducir esa afección de las emociones atribuida primero a los árboles después al agua del surtidor, en este sentido mencionó la línea horizontal [que se imagina prolongando las rayas sobre el suelo o las aceras mirándolas de frente], sugirió la luz del cielo, la aparición de los astros en él”
Entre los finalistas estaba Eduardo Halfon, judío-guatemalteco, el más jóven de la lista corta de finalistas. En este pequeño vídeo aparece en una entrevista que le hicieran en España:
Entre los otros candidatos estaban:
- Fernando Iwasaki (Lima, 1961), con España, aparta de mi esos premios
- Juan Carlos Márquez (Bilbao, 1967), con Llegado el momento.
- Pedro Ángel Palou García (Puebla, 1966) con Demonios en casa.
- Luciano González Egido (Salamanca, 1928), con Vísperas de
Las obras ya publicadas de Eduardo Halfon son: Esto no es una pipa, Saturno; De cabo roto; El ángel literario; y El boxeador polaco, de recientemente creación. Estudió Ingeniería Industrial en North Carolina State University, Estados Unidos, y Filosofía y Letras en la Universidad Rafael Landívar, Guatemala. Su más reciente experimento fue de la mano con el artista Guillermo Monsanto, al redactar la pieza teatral “Esto no es una pipa”, producida por el último y con excelente respuesta por el público local.
Fotografía: Castillo de Peñaranda del Duero por rahego.




















